sábado, 3 de enero de 2015

Capitulo 180

Mi mirada de asco seguramente me delato como también delato a ellos dos, que se encontraban con la misma cara, menos ella que estaba aguantando la risa, pero cuando nuestras miradas se dirigieron a ella, no pudo aguantar su carcajada.
No entiendo su risa, y ellos dos tampoco.
― Decime que esto es una joda – el tono que tomo Delfina es suplicante, como las miradas que le dirigimos papá y yo a ella quien todavía no puede aguantar sus risas.
Tomo asiento en su lugar, y como si nada, comienza a comer. Nosotros no sacamos la vista de ella.
Levanta una ceja y nos sonríe divertida.
― ¿No piensan comer? –nos dice como si nada. Yo creo que sí, que es una joda.
― ¡¿Sopa?! Sopa un sábado a la noche –digo con mi tono de indignación. Enserio que no lo puedo creer – Mamá esto es una depresión, tomar sopa un sábado a la noche… Yo esperaba al menos, que se yo, unas milanesas con puré, ponele. –digo y ella otra vez ríe.
Papá no deja de mirar el plato con asco, mamá bien sabe que no es mucho de su agrado un plato de scompart también no es el agrado de Delfi y el mío.
― Coman sino no hay postre –dice ella con una pequeña sonrisa.
― Y ahí me viene con una gelatina y muero –dice papá y yo río un poquito- ¿Qué estamos en un hospital, Ale? –dice divertido y ella no puede aguantar su risa.
― ¿Enserio que solamente hiciste esto para cenar? Además de que sea un asco, me muero del hambre, ma. – Esta es Delfi.
― Esto es para que entiendan que no tienen que ser delicados, que hay gente que con solo un plato de sopa se conforman –dice mamá y yo rodeo los ojos, al igual que Pepi y papá solo bufa.
― Pero nosotros no tenemos la culpa de eso –digo y le sonrío.
― Bueno, basta, no se habla más coman.
Y obviamente que no probamos ni un bocado, y que la única que comió fue ella. Nosotros tres nos mantuvimos con los brazos cruzados.
― ¿Puedo ver qué hay de postre? –pregunta Delfi a punto de levantarse de la mesa.
― Voy yo –dice mamá y se levanta para dirigirse a la cocina.
― Ahí viene con la gelatina –dice papá divertido- después compramos helado –dice en tono bajito y nosotras sonreímos.
Cuando llega mamá devuelta a la mesa nos dimos cuenta que todo este rato que estuvimos reprochándole por la comida era al pedo, porque había vuelto con una fuente de ensalada y en la otra mano pollo.
Obvio que aplaudimos los tres para que ella siga riéndose.
― ¡Eso es comida! –gritamos los tres a unísono para reír junto a ella.
Y el postre por suerte no fue gelatina como pensaba papá sino una chocolina casera riquísima como solo a ella le sale.
Ahora me encuentro secando los platos después de que mamá los lavaba.
― ¿Todo bien vos, hija? –me pregunta, después de un largo silencio.
Yo la miro y asiento, con una pequeña sonrisa.
― Mucho mejor –le digo, en un murmuro y ella me sonríe ampliamente- hace unos dos días… me junte con Zai –le digo y ella me regala una sonrisa.
― ¿Y?
― Bien –le sonreí – hablamos y… arreglamos las cosas. Despues se quedó a dormir en casa –le dije con una sonrisa y ella un poco que se emocionó.
― ¡Bien mi amor! Me alegro mucho – me abraza efusivamente y yo sonrío, unas lágrimas amenazan en salir. Lágrimas de emoción.
― Ni bien llegue a su casa, nos abrazamos… sin todavía hablar –le explico- y, ahí caí en cuenta de lo mucho que la había extrañado. Y de que había sido una estúpida – ella niega seguida veces con su cabeza y seca mis lágrimas.
― Todos nos equivocamos Pau, no tenes porque sentirte así. Acá lo importante es que pudieron a hablar y amigarse –me dice y yo le sonrío chiquito - ¿Nori se enteró? Seguro se puso muy contenta.
― No sé –murmuro – podríamos invitarlos a cenar ¿Qué decís? No volví a verlos más y además, seguro les hace bien a ustedes… compartir una cena con sus amigos, como antes –le digo y ella me sonríe chiquito.
― Es una buena idea hija –me dice para después dejar un beso en mi mejilla- a la tarde voy a llamarla a Nori para preguntarle –asiento, con mi sonrisa - ¿tenes planes ahora?
― Le dije a Zai que venga para acá ¿les jode? Si no, nos vamos a casa –ella niega.
― ¿Cómo nos va a joder? Sigue siendo tu casa Pochi –yo le sonrió- y seguro tiene muchas cosas que contarte ¿o ya hablaron todo? –me dice y yo rio.
― Falta algunas cositas. Despues vamos para casa de Lali –le digo con una sonrisa- con ella también hable, arreglamos las cosas.
― ¡Genial! ¿Y con algún otro de los chicos? –negué.
― Pero espero hoy poder hablar con Romí y Cele, que también van a casa de La –y ella me sonríe, feliz.
― Me alegro mucho Pochi, un poquito mejor las cosas están ¿no? –pregunta y yo le sonríe, asiento y la abrazo.
― Te quiero ma –le murmuro. Ella me murmura un “yo también hija”

**
Sentadas coligue en el sofá, ella cebaba terere yo le relataba todo con lujo de detalle, como antes, y juro amar esto, juro amar tenerla devuelta conmigo, y juro que nunca más la voy a sacar de mi vida así porque sí.
― Me pidió que me callé por unos diez minutos –digo y ella ríe un poquito divertida- yo no sabía si hacerle caso o directamente separarme, y decirle todo lo que mi mente me repetía miles de veces: tiene novia, tiene novia, tiene novia –ella mordió su labio inferior. Yo suspire.
― ¿Te separaste? – negué, y baje la mirada.
Volví a levantar la mirada y ella no dejaba de mirarme, esperando a que vuelva a hablar.
― Me quede en el mismo lugar. Deje que se acerque más a mí y que apoye sus manos en mis dos mejillas –volví a morder mi labio inferior con una pequeña sonrisa- Le dije divertida que ya estaban corriendo esos diez minutos, y después de sonreírme todo lindo –ella sonrió – me beso –murmure para finalizar (por ahora) el relato.
Su sonrisa es de felicidad y yo no dejo en paz mi labio inferior. No sé bien que sentir si felicidad o culpa.
― ¿Y? ¡Seguí! ¿Cómo fue el beso? ¿Cortito? –Negué - ¡Por eso te dijo que te calles diez minutos! – llego a la conclusión y yo reí.
― Fue… uno de los besos más lindo que nos dimos –dije ya ruborizada por mi confesión- Tal vez… porque hacía mucho no nos besábamos –y ella hizo una mueca- bueno, lo de la otra vez no fue un beso, beso –dije y ella rio un poquito- Pero fue re lindo, no sé –muerdo mi labio inferior- yo te cuento esto y no sé, por momentos siento una culpa –ella levanta una ceja- No me mires así, Zai.
― Escúchame, el que inicio el beso fue él
― Pero yo lo seguí –murmure- no pude parar.
― En todo caso la culpa debería sentirla Pedro, no vos. Vos no engañas a nadie. –Muerdo mi labio - ¿Y después del beso, que paso?
― Me dijo que ojala esos diez minutos fueran eternos –dije con una sonrisa chiquita- tenía miedo que cague el momento.
― ¿Lo cagaste? –pregunta y yo solo negué, haciendo una mueca. Ella sonríe un poquito.

FlashBack.
El cielo está totalmente oscuro, decorado con algunas estrellas que me hacen inmediatamente buscar alguna que otra forma, pero no encuentro ninguno y no me importa mucho. La brisa que corre de vez en cuando me hace poner la piel de pollo pero no me quiero mover, no quiero decir nada, estoy bien así, se siente bien estar así. Corro uno de mis mechones que se ponen sobre mi rostro y dirijo la mirada a él que mira a la nada, pensativo y miles de pensamientos cruzan en mi mente. No quiero hablar.
Él se ofreció a “darme” una pierna como almohada, la cual, bueno… no es tan cómoda, pero sin embargo acepte, porque es suya y todo lo que venga de él me gusta.
Como ese beso dulce, lento y que después se convirtió un poco más exigente, ese beso que ojala, y rogaba, hubiera sido eterno, pero no fue así, y un poco me molesto y a él también, porque volvimos a besarnos, con un poco menos de exigencia, disfrutando de ese beso, de ese reencuentro si se puede llamar así.
Baja su mirada, para encontrarse con la mía y que se me escape una sonrisa, él también sonrió y me reincorpore para que vuelva a sentarme, él mirando al frente, yo al costado, todavía con mi vista en sus facciones que me suplicaban que las toque, o yo me suplique hacerlo, y lo hice. Acaricie suavemente su mejilla y él cerro sus ojos, largando un suspiro, como si también estuviera suplicando a que no pare de hacerlo. Pero paré y deje un beso suave en su mejilla que lo hizo sonreír, para volver a abrir sus ojos y mirarme.
― Se siente tan bien estar acá –me murmuro- con vos.
Una sonrisa chiquita se me escapo y plantee un beso en su nariz, totalmente muerta de amor.
― Sí –murmuro y dejo un beso chiquito en sus labios, cierro mis ojos y vuelvo a dejar otro beso. Y así unas… diez veces más – no quiero irme –le dije y él me quedo mirando- de acá –le aclaro- y que después… todo se vuelva complicado –mis ojos se vuelven cristalinos y él ahora acaricia una de mis mejillas dejando un beso suave en mi mejilla.
― Quedemosno acá –me murmura y yo rio un poquito, él me sonríe- ¿Qué? Podríamos –me dice con una sonrisa y yo muerdo mi labio inferior ocultando una sonrisa- esa mordedura de labio –me dice divertido, apoyando sus dos manos en mis mejillas – es tan lindo cuando lo haces –dice y yo vuelvo a morder, logrando nuestras risas.
― Te odio –le digo divertida y él vuelve a reír. Yo vuelvo a besarlo intentando, aunque no quiera, que vuelva a sentir todo ese amor que le tengo, porque no me atrevo a decírselos con palabras. Él se suma enseguida a este beso, con la misma intensidad y con la misma dulzura, y para mis adentros pienso que ojala me esté demostrando todo ese amor que me tiene, si es que lo tiene – te quiero –le murmuro y el vuelve a besarme, hasta que se da cuenta de mis palabras, me separa un poquito y me mira, divertido.
Miedo.
― ¿Qué? –le pregunto.
― Sos demasiado contradictoria –me dice con una sonrisa- hará unos tres minutos me decías que me odiabas… y ahora que me queres –me dice y muerdo mi labio inferior, con mis mejillas totalmente ruborizadas para que él ría un poquito y deje un beso en mi mejilla- Yo también te quiero tonta.
Y que mi sonrisa deje en evidencia toda la felicidad que siento en este momento.
Me quiere.

**
Nuestros pasos son lentos, yo envuelvo mis brazos en mi pecho, por el frio que nos regala la madrugada, y porque me obligo a no pedirle que me abrace, seguramente él también se obliga a no abrazarme. Y creo que está bien así.
Lo veo expulsar el humo de su cigarrillo y no puedo evitar mi sonrisa. Es tan lindo hasta expulsando el humo. Hasta las manos me dirían las chicas.
Unas cuatro cuadras que se vuelven como si fueran solo una, mis ganas de que esta vuelta a casa sea eterno (como nunca) es obvio. Me encuentro enfrente de casa, veo como tira su cigarrillo ya acabado y como lo pisa. Me dirige una mirada y yo una sonrisa pequeña.
― Bueno –lo escucho decir- ¿Hablamos? –me pregunta y es lo que más quiero: hablar.
Me basto mucho hacer como si nada estas casi cuatro horas que estuvimos en la plaza.
Asiento con una mirada de preocupación, porque en verdad me preocupa lo que va a pasar.
― Te llamo –me dice y yo vuelvo a asentir- Tal vez, mañana podríamos juntarnos a cenar, y de paso hablar
― Esta bien –murmuro – mañana entonces –él asiente y me regala una sonrisa.
Se acerca para rodear mi cintura con sus brazos y dejar un beso sentido en mi mejilla, otro en mis labios.
― Hasta mañana –me murmura, dejándome libre de sus manos rodeando mi cintura.
― Hasta mañana –le digo, le regalo una de mis sonrisas y entro a casa de mis padres con mi llave.
Un largo suspiro se me escapa y me obligo a no pensar, a no hacerme la cabeza, no hasta tener esa charla.
Pero si me permito recordar todos esos besos que nos dimos.
Fin FlashBack.


Miro mis pies que van al compás con los de ella y es divertido, porque pareciera que nos hubiéramos puesto de acuerdo, pero no fue así. Una boludez que me hace reír un poquito, y que quede como una loca delante de ella, por reírme de algo que ella no sabe.
― ¿Te me estas riendo en la cara? –me dice, fingiendo un enojo y yo rio un poquito más.
― No, tarada –le digo y me dedico a explicarle el porqué.
― Es que somos tal para cual –dice divertida- Igual, no me respondiste mi pregunta –me dice y yo no entiendo que pregunta evite- Si se van a ver hoy, no te hagas, Chaves –rio un poquito más y enseguida me encojo de hombros.
― Quedo en llamarme –le digo con una sonrisa chiquita.
Vamos camino a casa de Lali, en donde van a estar Ro, Cele y Romí. Y un poco me pone inquieta el tener que pasar una tarde con las dos últimas cuando todavía no hable y seguramente sigan un poco molesta. Zaira fue la que decidió hacer estas casi diez cuadras caminando porque quiere que le siga contando lo de Pedro y como claramente no me quedo otra, acá estamos, caminando la quinta cuadra.
― Te va a llamar –dice y yo vuelvo a encogerme de hombros –seguro quería hablar primero con Camila.
― No sé –digo y un poco me inquieta.
― Estas en otra Pau –me dice un poco molesta- ¿Qué pasa?
― Me preocupa Cele y Romí –ella me queda mirando- todavía no hable con ellas boluda… no quiero pasarla mal.
― No vas a pasarla mal –me dice- yo si hable con ellas –eleve una ceja- ellas simplemente estaban enojadas, como la mayoría de los chicos, por mí –hizo una mueca- pero yo ya les explique, que está todo bien
― Bueno, mejor entonces –sonreí. Ella me abrazo un poquito y dejo un beso en mi mejilla.
Al llegar a casa de la morocha nos abrió la puerta con una sonrisa y nos regaló un abrazo invitándonos a pasar. Dentro, ya estaban el resto de las chicas, las cuales, Ro me abrazo fuerte, para que Romí y Cele me regalen un beso en la mejilla y una sonrisa.
Y que la tarde fluya. Que logre pasarla bien.
Que logremos pasarla bien.
Como antes.

― Pepe – y como dijo, cumplió con su llamado. Yo sigo en casa de Lali, las seis nos encontramos en el patio, riendo y compartiendo. Cuando vi su nombre en la pantalla me aleje un poquito para poder hablar.
― Hola Pau –me dice y no puedo evitar sonreírle al celular - ¿todo bien?
― Sí ¿y vos?
― Bien –me murmura- recién me acaba de llamar Gas que vamos todos a cenar a lo de Lali
― ¿Qué? –Digo, un poco en shock- ¿Cómo que vienen todos? –murmuro.
― Ah, ¿vos estas en lo de Lali? –Me pregunta y murmuro un “si”- yo te llamaba porque no iba a poder cenar con vos… pero creo que cenamos juntos
― No…no Pepe –mi voz se vuelve débil – va a venir Thiago y yo…
― Hey, tranquila –me dice- tranquila – y yo no puedo evitar mis lágrimas.
― No quiero pasarla mal… y que ustedes también la pasen mal.
― Escúchame ¿Por qué tendríamos que pasarla mal? ¿Por qué tendrías que pasarla mal? Si solamente es Thiago él que no quiere saber nada con este reencuentro, si ya te pudiste arreglar con todas las chicas, y conmigo bueno… siempre va a estar todo bien, es inevitable –reí un poquito- dale…
― Igual, Lali no me dijo nada, capaz que es por Thiago –digo y una pausa se hace- ¿Nosotros cuando vamos a hablar? Si es que hay algo que hablar.
― ¿A vos te parece que haya algo que tenemos que hablar?
― Yo creo que sí.
― Yo también creo que sí.
― Bueno, después vemos cuando se puede dar esa charla.
― Bueno, no vemos Pepe.
― Nos vemos –me dice. Yo sonrió y finalizo la llamada.
Largo un largo suspiro, y una sonrisa que se me escapa.
Cruzo los dedos.

Continuara…
¡Hola 2015!
Solo quiero agradecerles por tres motivos:
Uno: por leer.
Dos: Por dejar sus lindos comentarios (aunque la mayoría me odian pero no dejan de ser lindos y divertidos)
Tres: Por seguir bancándome todas las veces que se quedaron esperando el capítulo y yo (como lo colgada y larva que soy) no subía por días.
Enserio, muchas gracias!!!
Y seguimos con esta historia que le queda algunos poquitos capítulos.

JusPauliter

3 comentarios:

  1. Que lindo el capitulo!!! que lindo que Pau se halla reconciliado con la mayoría! :D son unos tiernos Pau y Pepe! quiero la reconciliación jajajajjajaja subi unito mas! daleeee! se buenita! jajaaj

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  2. bueno antes que nada Feliz Año y que sea un gran año... y segundo feliz de acompañarte con esta nove como lectora te mando un beso espero el siguiente

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  3. buenísimo,ojala pronto vuelvan a estar juntos!!!

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