Nos sonreímos y me abrace a él, sin importar que lo aplastaba un poquito, para hundirme en su cuello y besar el mismo seguidas veces, que él comience a reírse, esa risa tan linda que me saco una sonrisa y me hizo separar un poquito para mirarlo divertida y que ría un poco más.
― ¡Me haces cosquilla, tarada! –me dice divertido y yo rio un poquito, para volver a donde estaba antes: en su cuello, cerrar los ojos, y que me sienta tan bien con él – Pau –me murmuro, mientras me abrazaba en la parte baja de mi espalda.
― ¿Qué? –murmure y su piel se erizo, sonreí.
― Tengo hambre –me dice con ese tonito de nene de cinco años suplicando que me saco una sonrisa, que me hizo dejar un beso en su cuello (si, otro) y que me hizo separarme para mirarlo con mi sonrisa y que me encuentre con la suya.
― No pienso cocinarte –le avise de ante mano y él largo una carcajada.
Mordí mi labio inferior y salí (a mi pesar) de arriba de él para ponerme a un costado y que no deje de mirarlo como hipnotizada, como muerta de amor. Bueno, lo estoy.
Estoy muerta de amor por este flaco.
― Ya sé que no vas a cocinar Paula –me dice obvio – pero por lo menos pidamos una pizza, algo –dice y yo rio. Dejo un beso en su mejilla, me tomo el tiempo para mirarlo y cuando él levanta una de sus cejas, suspiro, porque me tengo que levantar a buscar algún teléfono que nos traiga una pizza siendo las 23.00 hs.
Lo escucho reír y yo muerdo mi labio para no hacerlo, mientras me pongo un remeron y un short cortito para salir de la habitación.
Voy directo a la cocina en el momento que me acuerdo que unos días atrás, Agos me pego un imán de una rotisería “como si no te conociera, te salve la vida” me había dicho, mientras lo pegaba en un extremo de la heladera. Reí un poquito al recordar y rápidamente marque el número de teléfono que salía en el cuadradito que promocionaba la rotisería titulada como “Lo del Tucu”.
Me estremecí al sentir unas manos en mi cintura por detrás, y cuando siento su risa en mi oído muerdo mi labio inferior, mientras él me abrazaba completamente y apoyaba su mentón en uno de mis hombros. Tiro mi cabeza para atrás, quedando en uno de sus hombros y él aprovecha para besar más espacios de mi cuello, y que yo ahora me ría y lo empuje porque también tengo cosquillas.
― ¿Te va una mila con papas fritas? –le pregunto en el momento que giro para quedar frente a frente, él todavía adueñándose de mi cintura con sus manos.
― Me va –me dice sonriente y yo rio para rodear su cuello con mis brazos – que raro vos ya teniendo número de delivery –me dice y yo elevo una ceja - ¿hace cuánto estas acá?
― Tres semanas y solo tengo este, re bien boludo –le digo divertida y él ríe asintiendo.
― Te acepto algo para tomar igual –me dice divertido y yo muerdo mi labio inferior.
― Que ganas de molestar ¿Por qué tan insoportable? Si estamos así de lindos, abrazaditos –vuelve a reír y me abraza pegándome a su cuerpo.
― Me encanta estar abrazado a vos, pero tengo sed, hambre, atenete a las consecuencias Chaves.
― ¿Consecuencias? ¡Pedro! –me quejo y él ríe divertido.
― Mentira tontita. –me besa seguidas veces, logrando que a lo último, también lo bese.
― Bueno, déjame que voy a prepararte algo porque después vas a salir a decir que yo no te atiendo –le digo y me escapo de sus brazos para abrir la heladera en busca de algo para tomar.
El timbre del portero sonó, para que después de decirme que eran los del delivery, baje para buscar la comida y pagar.
Al volver, Pedro ya estaba sentado en la mesa, con su vaso de fernet (el que le prepare) en mano e hipnotizado con el televisor que lo había prendido antes de que baje.
Demás está decir que tuve que poner la mesa yo, y de que por poco le tuve que servir su porción de milanesa con papas fritas. Opte por apagar la tele, porque, fuera de joda no me daba bola, y cuando lo hice recibí una mirada asesina que me hizo sonreír y a él bufar.
― ¿Queres que también te de la comida en la boca? –le pregunto irónica y lo veo elevar una de sus cejas. Yo muerdo mi labio inferior, y me llevo una papa a la boca. Él ríe.
― No está mal la idea.
Rodeo mis ojos y vuelvo a mi plato.
Esto es lindo: estar… volver a estar, de alguna manera con él, sintiendo de que nunca pasaron esas peleas que nos hicieron distanciar, que me hizo armar mi propia burbuja para no sentir, para no sufrir, la cual, sin dudas se rompió cuando volví y el ¿destino? Lo puso nuevamente en mi camino, lo hizo volver a mi vida… aunque creo que nunca se había ido de está. Tampoco creo que haya sido destino, porque al menos yo, sentia y quería que pase esto, que me encuentre con él, sentados uno enfrente del otro riendo de cosas sin sentidos, después de unirnos, pero no simplemente por haber tenido sexo, sino, más bien unirnos a este amor, entregarnos a este amor.
Tampoco deja de ser raro, amo estar con él, pero otro yo (si eso es posible) me dice que me tome todo con tranquilidad, que piense miles de veces antes de decir o hacer algo, que me deje llevar, pero que todo tiene un límite. Supongo que el haber no solo tenido sexo, sino hacer el amor, porque las miles de sensaciones que sentí me hacen dudar si solo fue sexo… rompe un poco el límite que me había puesto a mí misma, pero en partes (mayormente) no me arrepiento, lo necesitaba, y lo necesito.
No me recuerden que tiene novia, porque lo sé, por eso dije “en partes (mayormente)”, y las palabras de mi amiga se me hacen presentes, haciéndome saber de qué no tenía que preocuparme si él no se preocupa, de todos modos él es el que tiene novia, yo no. La culpa se hace presente, aunque es mínima.
― Toc, toc. –dice mientras golpea la mesa de madera, yo le sonrío, después de descolgarme. El levanta una ceja divertido y yo muerdo mi labio inferior. No era simplemente para llamar mi atención.
― ¿Quién es? –le pregunto, siguiendo el juego.
― Juan –dice y sonríe.
― ¿Qué Juan? –rodeo mis ojos.
― Juan, two, three –dice y yo largo una carcajada que contagia a él.
― ¡Sos horrible! –le digo en medio de una risa- malísimo Pedro
― Bueno, era solo para que me des bola –me sonríe - ¿en qué pensabas? –me pregunta y yo muerdo mi labio inferior. Suspiro.
― En nada –me limito a decir y él a levantar una de sus cejas.
― Contame, dale.
― Que no sé cómo va a seguir esto –le digo, ligerito – y ya sé que queres estar conmigo y yo con vos –le digo y me sonríe chiquito- pero no se… me siento un poco mal por Camila –termino de decir y muerdo mi labio inferior.
― ¿Por Camila? –me pregunta.
Yo asiento.
― Pedro ¿a vos no te pone mal esto? Lo que acabamos de hacer, y vos tenes novia.
― Obvio que me pone mal Pau –me dice- pero vos me haces sentir mucho mejor ¿entendes? –Muerdo mi labio inferior – cuando hace un ratito estábamos frente a frente, mirándonos sin decir nada –me dice murmurando y yo asiento- sentí que no era capaz de alejarme de vos otra vez –suspiró – Cami es una muy linda persona –dice y hace una pausa, intentando buscar palabras para poder seguir – siempre que paso tiempo con ella la paso muy bien, y en su momento ella me banco miles de cosas –muerdo mi labio inferior- sabe lo importante que sos para mí, sabe que te quiero muchísimo… Ella lo sabe todo, y estoy seguro que me va a entender –murmura finalmente y yo clavo mis ojos en los suyos, siento que me dice la verdad y sonrío, eligiendo creerle, que todo va a estar bien.
― Que suerte que te cruzaste con una mina tan buena–le digo, sincera y le sonrío chiquito- y que supo conquistarte –le sonrío y me sonríe.
Se para, se acerca a mí, para sentarse en una silla al lado mío. Busca una de mis manos para enredar con una de las suyas, nuestras miradas se cruzan.
― Yo solo quiero que me conquistes vos –me murmura y yo sonrío, muerta de amor.
― Y yo solo quiero que seas conquistado por mí –le digo divertida, pero con una sonrisa, esas que me delatan, esas que hace que quiera besarme, y que lo haga.
― Te amo –me murmura entre besos y yo me alejo un poquito para verlo, sonreírle y volver a besarlo.
― También te amo. –murmuro, muerta de amor.
Y de felicidad.
Continuara…
1/3
JusPauliter.
No hay comentarios:
Publicar un comentario