Sonreír cuando la veo detrás de la puerta para que ella también me sonría y deje un beso en mi mejilla. Esas preguntas frecuentes que solo hacemos por ¿costumbre? Como “¿Cómo estás?” “¿tu familia?” y que la respuesta siempre sea la misma –mayormente- “Si, todo tranquilo” una sonrisita y que ella ya sepa a lo que vine, o por quien vine.
Solo me basto en asentir cuando ella me afirmo si buscaba a su hermano, y que me diga que está en su habitación, que pase. Murmure un “permiso” y sin vueltas, subí esas escaleras hasta llegar al segundo piso donde se encontraba cinco cuartos, el segundo de Pedro.
La puerta estaba semi abierta, pude verlo en su escritorio que estaba todo lleno de papeles y él con su computadora, seguramente escribiendo aquel trabajo practico que me comento, tenía que hacer para mañana.
Entre, intentando no hacer ruido, pero creo que era lo mismo, ya que su concentración era solo y exclusivamente en su computadora. Sonrei, y me acerque a él por detrás, para tapar sus ojos con mis dos manos y sonreír nuevamente.
Sus manos llegaron a las mías, para tocarlas intentando adivinar de quien eran.
― ¿Pau? –murmuro y yo sonreí.
Baje mis manos para que sus ojos queden libres y bese sentidamente su mejilla para apoyarme en uno de sus hombros.
― Hola – murmuro y él enreda sus manos con las mías.
Me separo un poquito para alejarme y ponerme enfrente de él para que al fin, nos veamos y sonriamos.
― ¿Cómo entraste? –pregunto después de hacerme sentar al lado suyo en aquel banquito.
― ¿Por la puerta? –le pregunto sin entender y él rodea sus ojos- me abrió tu hermana Lu – y ahora entiende y asiente con una pequeña sonrisa.
― Pensé que estaba solo, por eso –sonrió chiquito y yo eleve una ceja divertida.
― Lu siempre presente –dije graciosa y él rio para morder su labio, acercarse un poquito más a mí y acariciar una de mis mejillas - ¿Cómo va ese trabajo? –pregunto y él hace una mueca que me hace sonreír.
― Bastante bien, me queda solo un ítems por hacer –muerde su labio inferior y yo dejo un beso en su nariz – ¿me vas a bancar? –pregunta tímido y yo asiento con una sonrisa.
― Obvio –sonríe y yo también le sonrío para después amagar a levantarme para dirigirme a su cama, y esperarlo ahí, pero él siempre me va a frenar.
― Dame un beso –me pide con esa vocecita que se hace odiar y amar a la misma vez. Yo reí, me senté de nuevo a su lado y le clave mi mirada a sus ojos.
― Vos no me saludaste –lo acuso con mi dedo- yo te dije “hola” y vos me preguntaste como había entrado –ahora él ríe y yo bufo- sos un maleducado.
― Tenes razón –dice con su sonrisa, yo asiento y murmuro un “obvio”- ¿me perdonas? –pregunta con sus brazos en mi cintura. Yo cierro los ojos y sonrío, para luego abrirlos.
― No sé –le digo y él sonríe, deja un beso suave en mi mejilla, otro seguido en mi mentón para subir a mi comisura y que sonría, que cierre mis ojos y sienta sus labios rozar los míos, al abrir los ojos me encuentro con su sonrisa que me hace morder mis labios de lo muerta de amor que me siento en este momento, y de un impulso vuelva a tocar mis labios con los suyos de una manera completa, que en el instante se formó en un beso dulce y lento, que me llevo a recorrer sus boca de una manera suave y profunda a la vez, que me hizo sonreír varias veces, y también me hizo morderle su labio inferior, para que me mire por medio segundo y que el beso se vuelva más exigente, más intenso.
― Hola –me murmura y yo rio suave para robarle un beso chiquito y que nuestras frentes se choquen.
― Hola –su sonrisa, su abrazo, su olor tan él.
Me obliga a sacarme las zapatillas, por eso es que estoy luchando para sacármelas sin que necesite desatarme los cordones, cuando lo logro, se me escapa un suspiro. Mis ganas de hablar son muchas, pero me prometí no hacerlo para que él pueda terminar ese trabajo en poco tiempo y este conmigo, por eso saco mi celular, para ver si tenía algún que otro mensaje por whatsapp pero no, bufo y odio a medio mundo, ya comienzo a aburrirme. Bloqueo el celular y lo dejo lejos, para ponerme de costado y que mi vista quede en la pared, encuentro un peluche que esta caído al costado de la cama, sonrío y lo primero que hago es olerlo y encontrarme con el olor de Pepe, lo abrazo, y cierro mis ojos, sonrío.
Es cuando escucho mi celular vibrar que me despierto, bueno, en realidad creo que no me había alcanzado a dormir. Lo busco y lo encuentro detrás de mí, para ver que me había llegado un mensaje de Agos.
“Polet, nos juntamos a cenar en casa de Juampi para organizar bien lo de Rosario. ¿Te paso a buscar?” Sonrío y suspiro.
Una felicidad me recorrió al saber que en poco tiempo volvía a ver a Fabri y Santi y a reencontrarme con esta ciudad tan linda que me hizo conocer a estas personas tan lindas como lo son ellos.
“Agosta, buenísimo, dale. Te espero ¿a qué hora?”
Levanto la mirada y me encuentro con Pedro mirándome serio, elevo una ceja y le sonrío divertida.
― ¿Qué? –frunzo el ceño.
― Le estas sonriendo al teléfono como una tarada y no estás hablando conmigo. –Su seriedad y que yo largue una carcajada, que muerda mi labio.
― Sos un tarado Pedro –le digo y él sigue con su seriedad- estaba hablando con Agos, que nos juntamos a cenar porque estamos organizando para ir a visitar a Fabri y Santi.
― ¿Enserio? –Me pregunta con una sonrisa y yo asiento - ¡Buenísimo boluda!
― Si, desde que nos fuimos no volvimos a vernos –le sonrío – y el otro día hablando dijimos de ir a visitarlos. Además de que queremos volver a pasar unos dos o tres días allá, en Rosario, como antes –me sonríe.
― ¿Tres días te vas a ir? ¿Y me vas a dejar solito? –dice y yo rio.
― Yo sé que no podes vivir sin mí, pero bueno Pepe… hay que aceptar las cosas –le digo divertida y él muerde su labio inferior sobrándome. Se acerca para sacarse sus zapatillas y recostarse al lado mío - ¿no? –pregunto con una sonrisa divertida.
― Obvio que si –me dice mirándome y yo rio, lo abrazo un poquito y dejo un beso en su cuello.
― Tarado –beso sus labios - ¿terminaste? – asiente y mi felicidad- ¡Uh, al fin boludo! –Su risa- me estaba aburriendo mal –digo y vuelve a reír para dejar un beso chiquito en mis labios y ponerse arriba mío para abrazarme (y aplastarme) un poquito.
Su mirada cristalina me hace ponerme sería un momento, apoyar mis manos en su parte baja de la espalda y clavar mis ojos en los suyos. Me da miedo de que algo le pase por eso me pongo algo incomoda y espero a que diga algo, pero por lo contrario me sonríe chiquito y deja un beso delicado en mis labios.
― Te extrañe tanto estos meses –me murmura. Mis ojos se vuelven a aguar y muerdo suavemente mi labio – y ahora que estamos juntos es como que “¿Es real?” –me dice con su sonrisa y yo sonrío, vuelvo a morder mi labio inferior.
― Es real –murmuro, subo una de mis manos a su mejilla para acariciarla seguidas veces – porque yo también te extrañe mucho esos meses en los que estuvimos distanciados – mi dedo va hasta su barbilla, para subir a sus labios y que sonría cuando, al dejarlo por un momento sobre sus labios él deja un beso en mi dedo – y aunque no sé si me creas –hice una pausa. Él volvió su mirada a la mía, como yo a la suya – porque te necesite mucho también –muerdo mi labio inferior- te necesito.
Deja un beso en mi mejilla y vuelve a clavar sus ojos en los míos que estaban cerrados, sintiendo toda la paz que me transmite este hombre, sintiendo y recordando lo cuanto lo necesite cuando estaba allá, de las muchas veces que quise llamarlo y por idiota, por insegura, por obligarme a olvidarlo no lo hice.
― ¿Por qué te haces tan importante en mi vida? –me pregunta con su sonrisa y yo me encojo de hombros. Lo mismo me pregunto yo: ¿Por qué es tan importante para mí?- Sos… lo más lindo. –muerdo mi labio y enseguida me seco una de mis lágrimas.
― Vos sos mi todo –le murmuro y enseguida sus labios chocan con los míos para formar un beso dulce, lleno de “te amo” infinitos.
***
Caminaba rápido, porque lo único que quería era llegar a casa, y sacarme estas zapatillas que calcinaban mis pies después de veinte cuadras a pie, pero esta vez no le voy a echar la culpa a papá porque no me busco o al colectivo que no me espero, me había decidido volver a pie porque quería escuchar música con mi MP3, olvidándome del calor que hacía y de que en mis pies llevaba unas zapatillas de invierno.
Bien Pau, bien.
Fue cuando llegue a la puerta del edificio que vi a Delfina, sí, mi hermana sentada en uno de los escalones. Fruncí mi ceño y me acerque un poquito más.
― ¡Pepi! –mi alegría al verla. Ella estaba en otra, seria, por eso tuve que hacerle saber que había llegado que estaba acá.
Al cruzar miradas, sus ojos se volvieron cristalinos y lo único que atino fue a pararse y a abrazarme.
Suspire, mordí mi labio inferior y la abrace fuerte de la misma manera que ella hacia conmigo. Sus lágrimas empaparon mi remera y yo… yo no pude aguantar las mías.
Ya no.
Continuara…
Hola, hola hola.
ÚLTIMOS DIEZ ENTIENDEN?????? YO NO.
Ay bueno. Solo espero sus comentarios por favooooooorrrr.
JusPauliter.
No la términes q voy a extrañarla'muchoooooo
ResponderEliminarahora me quede con ganas de mas , me encanto el cap besos espero el siguiente
ResponderEliminarNoo que no se termine!!! Es una historia tan linda!!!!!
ResponderEliminarawww muy tiernoss,me encantó rociibell23
ResponderEliminarbuenísimo,no quiero que termine!!!
ResponderEliminar