Dieciocho meses después…
Miro para todos
lados pero no encuentro a nadie, la cantidad de personas me sorprende y me doy
cuenta lo mucho que quiero tener ojos en la espalda, en mis hombros, en todos
lados. Me pregunto si soy yo la que no ubica el rostro de los que vienen a
buscar, pero es obvio que no, ¿Cómo no voy a ubicarme los rostros de ellos?
Empiezo a
caminar lentamente, sin parar de mirar en todos lados, con miedo de no
encontrarlos, y ya estoy pensando en llamarlos cuando escucho un “¡Paula!” detrás
de mí y sonrió, giro y al fin los encuentro. Quiero gritar, y creo que lo hice
porque ellos ríen un poco y yo me contagio un poquito. Corro un poquito, y me
amarro a sus brazos. Ellas se unen al abrazo y formamos un abrazo grupal, rio,
de la felicidad que mi cuerpo claramente no maneja, porque en el instante que empecé
a reír, unas lágrimas corrieron por mis mejillas, y es que los quiero tanto,
los necesite tanto.
No quiero
soltarlos, ahora que están acá, o que yo estoy acá, soy incapaz de soltarlos, ypasaronésago saber, es Delfi quien se queja un poquito y rio, para soltarme un
poco y que cuando mi mirada cruce con las de ellos, les sonría, me sonrían. Y
que sea capaz de suspirar, un suspiro que tenía guardado hace tiempo.
― ¿Cómo estas mi amor? – mamá, y yo le sonreí.
― Bien –murmure con
mi sonrisa- los extrañe muchísimo –admito y es papá quien exagerado, se
sorprende por mis palabras. Muerdo mi labio inferior y él me abraza un poquito –
ustedes no me extrañaron, ya se
― No sabes lo
que decís, Pochi – Dijo Delfi, mirando a mamá que se encontraba aguantando sus lágrimas.
Yo reí un poquito para abrazarme a ella. Es la más pesada, pero es la mejor.
Estar viajando
para casa y que mi sonrisa aparezca, me siento feliz. Esa es la palabra:
felicidad.
No es que la
haya pasado mal allá, ni tampoco que me hayan obligado a hacerlo, fue mi decisión
viajar, sabía que me iba a traer beneficios, los cuales, ahora me di cuenta que
son muchos, y también sabía que me iba a traer consecuencias, varias también.
Entrar y que ese
olor particular invada mis fosas nasales. Sonrei y reconocí ese olor como “olor
a casa”, el cual amaba y me hacía sentir segura, en paz.
Uno puede estar…
años, o en mi caso, meses sin pisar nuestra casa, pero siempre, siempre se
vuelve a nuestra casa, a nuestro hogar.
Fue mamá quien
se encargó de preparar un equipo de mate y cuando vuelva a mi habitación después
de dejar mis cosas, ella ya se encontraba en el comedor, esperándome, porque
quiere saber todo por detalle.
Sonrío y me
siento enfrente de ella. Se suma Pepi a la charla, papá ya salió para buscar
que almorzar.
Son incapaces de
esperarlo y yo también, un poquito.
Así que la
charla comienza en uno, dos tres… ¡YA!
― ¿Cómo te
trataron allá? – dio inicio mamá y sus preocupaciones, aunque hablábamos día por
medio, porque no era fácil como cuando estaba en Rosario. Pero hablábamos prácticamente
siempre.
― Al principio
fue difícil –empecé. Ellas asintieron, ellas sabían- Me sentia cómoda, vivía con
Agos y Juampi y un chico más. Fue difícil la convivencia, estábamos acostumbrados
a vivir solos, bueno, yo con Zaira, pero convivir con personas que no tenes
demasiada confianza, que prácticamente no conoces como viven… Hasta que bueno,
con las semanas nos fuimos acomodando de a poquito –sonreí – nos volvimos más
unidos y con Sebas, el chico de allá también. Es divino –sonreí
― Y demasiado
potro –dijo Delfina para que yo ría y asienta- ¿Y el inglés? –reímos las tres.
― En realidad no
me costó tanto como había pensado. Nos sabíamos defender bastante bien los
cuatro, y además, las personas con las que trabajábamos, sabían que no éramos
de allá, así que se armaron de paciencia, pobres.
― ¿No te daban
ganas de quedarte ahí? Digo, allá es otra vida –pregunto nuevamente Delfi. Y
fue mamá quien la miro no con mucha cara de felicidad para que ambas riamos- me
vas a decir que la vida de allá es igual a la de acá, ¡mamá! – lo que había
crecido esta mujer. Pero seguía siendo mi Pepo.
― Fuera de joda sí,
es otra cosa, pero también llego una época en que no daba más, posta. Es como
que sabes que te quedan pocas semanas para volver, y en vez de ponerte triste
porque no te queres ir, vas contando las semanas para irte y que te llegue la
plata para comprar lo que no compraste
― ¡Y regalos!
― ¡Delfina! –la reto
mamá para reír.
― Y regalos también
–sonreí - ¿Y acá qué onda? ¿La familia? ¿Los abuelos?
― Todo tranquilo
–dijo mamá- los abuelos siguen como siempre, cada vez mejor, enserio –y yo sonreí-
la tía Laura volvió hace una semana de vacaciones, parece que en vez de irse a
Pinamar se fue al Caribe más o menos, ¡el color que tiene esa mujer! –Sonreí- Vale
está a punto de recibirse, Luchi me llamo hoy temprano preguntando cuando volvías
–Sonrei y casi que lloro.
― ¡Ay lo que las
extraño! Debe estar enorme Lina
― Ya se habla
todo la pendeja –Dijo Delfi y sonreí. No lo puedo creer.
― Mi vida
¿vienen? –le pregunte a mamá y asintió. Venían a cenar.
La charla
continuo en el almuerzo, esta vez con papá presente, entonces aproveche a
contarles que ya había visto un departamento y que solo me faltaba verlo bien y
claro que no les gusto absolutamente nada la idea –salvo Delfi que ya está
planeando quedarse a dormir conmigo- pero aceptaron que su hija ya tiene veintidós
años y que quiere independizarse.
― ¿Tenes planes
para hoy a la tarde? Además de averiguar lo del depto. –pregunto mamá.
― No, nada –sonreí
a medias.
― ¿Los chicos
saben que ya estas acá? –pregunto papá.
― Solo Gas y
Rochi, el resto no hablo desde que me fui para allá. –Me quedaron mirando-
Supongo que iré a visitarlos al departamento de Rocío –suspire.
― ¿Ni con Pepe
hablaste, Pau? –pregunto nuevamente papá y yo negué.
― No pa, si
sabes que esta todo mal con los chicos ¿para qué preguntas? – y ya me ponía de
malhumor.
― Bueno, pero pensé
que con él era distinto, y habían arreglado las cosas.
― No es que estén
mal las cosas, pero tampoco están bien… simplemente no están, y así está bien –dije
y ellos asintieron.
― ¿Postre? –sugirió
mamá y todos aceptamos.
Después de
escuchar las normas de papá al pedirle el auto, que simplemente fueron todas
las mismas (como si no supiera manejar), salí, para la inmobiliaria de mi
futuro (eso espero) departamento.
Prendí la radio
y de pura casualidad estaba sintonando “Noche de Hoy” y no pude hacer como si
nada. Mi cuerpo no me lo permitió, mi mente quería cantar la canción
alegremente, pero mi cuerpo reacciono de otra forma, mi mente voló a aquella
noche, a él susurrándome la canción, a mi risa y mi cargada por su desafinación.
Una sonrisa acompañada con unas lágrimas que amenazan salir, y que cierre por
un instante mis ojos, no quiero llorar, no ahora.
Suspiro, trato
de normalizar mi cuerpo y en su defecto, decido cambiar de radio. Miro mi GPS
porque no me ubico muy bien para llegar, y doblo a la derecha como este me
indica.
Despues de unos
quince minutos, estaciono frente a la casa de la inmobiliaria, me retoco un
poco mi maquillaje dañado por mis lágrimas que algunas salieron sin permiso
alguno, y decidida, bajo.
Entro al local,
si así se lo puede llamar, y una mujer mayor aparece frente al mostrador con su
sonrisa.
― Buenas tarde –Dijo
ella y yo sonreí.
― Buenas tarde –soné
amablemente – em, yo estuve hablando con Martin, ¿puede ser? Por la venta de un
departamento.
― Ah sí, espérame
un poquitito que lo llamo –dijo y yo asentí con mi sonrisa.
Me quede
esperando, viendo algunas fotografías que se encontraban en el mostrador y
alguna que otras colgadas en las paredes.
Vuelve la mujer
acompañada con un joven más o menos de mi edad, el cual reconocí como Martin y
yo sonreí para dejar un beso en su mejilla
― ¿Cómo estás?
¿Paula verdad? –y yo asentí.
― Paula. Bien
¿usted?
― Muy bien.
¿Ansiosa por ver el departamento? –dijo y yo sonreí asintiendo.
― Demasiado.
Camino para el
edificio, Martin lo hizo demasiado corto, creo que noto mis nervios y ansias
porque no paro de hablar en todo este, y en algún punto me gusto, esas quince
cuadras se pasaron enseguida.
Cuando llegamos,
entramos al edificio, y después de saludar a Tito, el portero (como fue
presentado por Martin) subimos al cuarto piso por el ascensor. El vendedor abrió la puerta del departamento
C, para que me invite a pasar, le sonría y sin dudas, entre.
Volver.
Volver para volver.
Volver para encontrar.
Volver para reencontrar.
Continuara…
Bueno. Poco a
poco.
Espero que les
guste, y dejen sus comentarios. GRACIAS.
JusPauliter
Nooo!!! Porque terminaron con Pepe!!! que mala sos! jajajajajaa otro capitulooo!!!
ResponderEliminarQue paso?? Una vida en 18 meses?
ResponderEliminarQuiero mas para saber que paso entre ellos!!
Con lo que les costo estar juntos, ya me los separaste? Estaban tan bien!
Espero el próximo pronto.
Beso
me guato,pero no entendi en donde estaba viviendo y porque se peleo con los amigos,muy lindo besos rociibell23
ResponderEliminarNooooo, necesito que me expliques todo porque me perdí...NO PUEDEN ESTAR SEPARADOOOOS :'(
ResponderEliminarque paso en 18 meses ?por favor que vuelva con pepe
ResponderEliminar