martes, 23 de diciembre de 2014

Capitulo 168

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Feliz, feliz, feliz.
Sonrei y recorrí con mis ojos cada rincón por décima vez. 
Plenitud al máximo.
Decido por sentarme en aquel living que está de más decir ya está totalmente decorado como a mí me gusta, en mi estilo porque si, lo voy a decir… ¡Es mío! 
Y no solamente el living, todo este departamento, que es perfecto, es chiquito, pero no necesito más para mí.
Suspiro (con ganas) y quiero que lleguen ya, no aguanto mis ansias porque lo vean y se me cruza en la cabeza que seguramente se van a poner muy contentos por mi nuevo hogar y más ansias me dan, ¡Dale! 
Ahora me dirijo a la cocina para preparar unos mates, supongo que cuando lleguen quieren tomar algo, y estoy tan inquiete ni cinco minutos estuve sentada. 
¡No me fumo! 
El agua ya está en el fuego, por eso decido volver al living pero esta vez, prendo la radio y una canción linda se escucha. Soy capaz de decirme a mí misma que tengo que relajarme y creo lograrlo, hasta que mí celular vibra sobre la mesa del comedor y salto más o menos a él camperdistanciaa presa.
Ya están acá y mi sonrisa es tan enorme. 
Corro, si, corro para desactivar la puerta del edificio y que ellos entren. Vuelvo a mirar todo mi departamento controlando que todo esté en su lugar, acomodo unos almohadones y corro con una camperita a mi habitación que se encontraba en una de las sillas del comedor.
¡El agua! Y que este tan acelerada que me olvide de ésta. Obviamente que se hirvió, por eso le eche un poquito de agua fría y cuando la estaba por pasar al termo los tres golpecitos que dieron en mi puerta me exaltaron y con mi sonrisa fui a recibirlos.
Su abrazo, como el primer día que volvimos a vernos, su sonrisa y la mía. 
― ¡Qué lindo hogar, amiga! –me dice con su alegría y yo me muestro feliz. Lo estoy - ¡Me encanta! 
― ¡Muchas gracias! –le digo y su sonrisa se hace presente.
La pareja de rubios al enterarse que ya estaba instaladísima obviamente que quisieron venir a conocer mi departamento y obviamente que no les negué el paso, siempre me acompañaron y esta vez no iba a hacer la excepción.
― Me encanta boluda, es muy vos –dijo él y yo sonreí. 
― Me encargue de comprar algunos cuadros y en especial lo que es el living, que se yo –sonreí.
― Muy lindo –dijo ella- nosotros te compramos una plantita –dijo con su sonrisa- siempre tiene que haber una en un nuevo hogar –dijo y yo sonreí. Gastón fue el encargado de entregármela. 
― “plantita” boluda, esto es un árbol –dije divertida y ellos largaron una carcajada. Bueno, no era un árbol, pero yo pensé que iba a hacer más chiquita- Muchas gracias –y ya le dije a Gas que me la acomode a un costado del living- ¿Mates? 
Los hice que me esperen en el comedor, mientras yo terminaba de pasar el agua al termo y preparaba un platito con unos bizcochitos que ellos habían traído. 
Sabían que no iba a tener nada, salvaron la tarde de tomar solamente mates. 
Tenía que hacer una compra general, pero todavía no quería pensar en eso, tenía tiempo. 
Me senté junto a ellos, y más o menos que obligue a mi amiga a cebar. 
― No, todo casi todo ya, solo bueno la ropa y algunas cosas personales –le respondí a Gas que me había preguntado si había sido muy pesada la mudanza – igual, me faltan algunas cosas que en la semana seguramente iré comprando. ¡Tengo dos platos boludo! –y ellos rieron – así que bueno, voy a tener que comprar, no puedo invitar a nadie si quiero organizar una cena. 
― Digamos que lo de cocinar no es tu fuerza, no sé qué te preocupas tanto –dijo Rocío y mi O perfecta formada en mis labios, ella rio descaradamente y se levantó para abrazarme un poquito.
― Ella se agranda porque ama cocinar –dijo su novio y yo asentí y ahora ella es la que se ofendió, claro. 
― ¿Con el tema universidad, cómo vas? –me pregunto Ro que ya estaba en su lugar, después de aquel abrazo y unos besos que dejo en mi mejilla izquierda. 
― ¡Mañana me reincorporo! –Dije, feliz- tengo un poco de miedo, todos compañeros nuevos… bueno, ya sé que van a estar Agos, Juampi y Sabi, pero igual… profesores nuevos, todo nuevo.
― Insisto en que desde un principio tendrías que haber ido a esta universidad –me dice Gas- Ganas de sufrir la distancia, boluda. –dijo divertido y yo reí un poquito.
― Sabes que lo hice más por Zaira que por mí –él asintió- igual, no me arrepiento. Crecí muchísimo ese año y medio que estuve viviendo allá. Además de los amigos que hice, no se compara –dije y ellos sonrieron. 
― Ya sé que no nos extrañabas pero ¡nosotros sí! –dijo la rubia divertida y yo reí un poquito.
― Obvio que los extrañaba, que lo disimule bueno, es otra cosa –dije canchera y ellos me sobraron mordiéndose sus labios inferiores –a lo último ya no disimulaba nada –dije, con una pequeña sonrisa.
― Y no –dice Gas con su sonrisa – no está bueno disimular algunas veces –me dice – terminas haciéndote mierda –yo asentí. 
― ¿Se quedan a cenar? Pedimos una pizza y comemos en servilletas. Bien a lo croto –les dije divertida y ellos asintieron riendo.
― Dale, vi que había un supermercado a dos cuadras ¿Por qué no vamos a comprar algo para tomar? - Le dice Ro a su novio.
― Yo voy –dice él.
― Bueno, espera que te dé plata –le digo y enseguida me levanto a buscar plata mi billetera.
― ¿Estás loca? Despues arreglamos –me dice Gas que ya está en la puerta. Lo fulmino con la mirada porque es obvio que no me va dejar pagar algo y soy yo la que invito. Él rie un poquito y cierra la puerta detrás de él.
Mi amiga me lanza una mirada divertida porque lo conoce, y sabe que va a pagar todo él, yo muerdo mi labio inferior, porque también lo conozco y en un punto me molesta que sea así, pero también me conozco a mí y si o si le voy a ganar a ese rubio que siempre quiere pagar todo él.
Me hace señas para que me siente al lado de ella, y camino con pasos lentos hasta el living, específicamente el sillón de dos personas que está sentada ella para unirme y que me levante una ceja.
― ¿Qué? –le digo divertida y ella ríe un poquito.
― Me dijiste que me ibas a contar Paula –y no entiendo. Bueno si, pero no le iba a decir nada hasta que… - ¡Lo de Pedro! Ayer, en la plaza… ¡Dale! – Y ella también puede ser ansiosa como yo.
― No te voy a contar nada –le dije, mirando al frente con mis brazos cruzados. Intentaba hacerme la enojada, por si no entendieron – No hasta que me digas quien era la mina que estaba con él el día que lo vi en el supermercado. –La miro y ella bufe.
― No sé quién es boluda, si yo no estaba con vos.
― Pero te debes imaginar quien es –le dije- Pedro no abraza y le deja besos en la mejilla mientras hablan divertidos y mucho menos pasa eso en un supermercado. ¿Es la novia, no? –La miro por un segundo completo y ella asiente, traga saliva –me imagine, es una linda chica. Las novias de Pedro siempre son lindas, no digo por mí… Agustina también es muy linda y no es para menos, él también lo es y seguro no se le hace difícil conquistar a esas clases de mujeres ¿no? Además…
― Camila –murmura y yo la miro. Asiento – son compañeros de universidad –mi mirada no se separa de la de ella- empezó a salir a los pocos meses que vos te habías ido –murmuro- me pidió que no diga nada cuando vos estabas allá porque no sé, por ahí te hacia mal, por eso no te conté nada –asentí. 
― Esta bien –sonreí chiquito- son sus temas, es su novia, no tengo porque saberlo, hace meses que se terminó todo.
― Es buena onda –me dice- vino un par de veces a cenar a casa con ella y… es muy buena onda –le sonrió- lo quiere. 
“lo quiere” 
Fije mi mirada a un costado. Suspire. 
Creo que por un lado me alegra, siento que después de todo lo que pasamos, y él fue capaz de superar todo, y fue capaz de encontrar a una persona que lo quiere, es lo mejor que paso, que le pasa. Me alegra por él, en verdad. Siento por un momento que yo no, que yo no fui capaz de quererlo bien, de… quererlo como se lo merece, de quererlo como él me quiso a mí. Y aunque si, lo quise (o quiero) muchísimo, llegue a amarlo, él llego a conquistarme, a conquistar mi corazón, yo creo que no le di tanto amor como él me lo dio a mí. 
Desde un principio estuve negada a sentir, a dejarme llevar, y cuando intente relajarme, dejarme llevar, me hizo sentir cosas hermosas que con mis anteriores novios no llegue a sentir, y eso es lo que más me flecho. Pero siempre fui cerrada, nunca, o capaz, si alguna vez lo fui, nunca me abrí, nunca expuse mis sentimientos como me hubiera gustado hacerlo y eso algunas veces está bien… pero la mayoría no.
En este caso cuenta como mayoría.
― Voy a llamar al delivery para ya pedir la pizza –le digo, y ahí es cuando me di cuenta que mi voz está quebrada. Me pare y casi que salgo corriendo para la cocina.
― Pochi, espera –me dice y alcanza a agarrarme de un brazo. Vuelvo a ella- Amiga, vos también hiciste tu vida. Te fuiste por unos seis meses, trabajaste, disfrutaste de la linda ciudad como lo es New York, tuviste una clase de romance con un chico de allá… No todo sigue igual que antes, y lo sabias –me dice.
Y cuánta razón me largo en solo una oración.
― Ya lo sé –murmuro – sigo pensando en que todo sigue igual que antes, que él me sigue queriendo, y en que todo puede llegar a hacer como antes, pero es obvio que no es así y no se… no sé cómo dejarlo en claro en mi mente boluda. ¡Me odio! 
Suspiro.
― Pau, él sigue queriéndote. Siempre te va a querer.
― Pero no quiero… no quiero hacerlo sufrir. Él siempre está para mí, y me da bronca… no sé qué hacer. Es como que quiero seguir pasando tiempo con él, porque siempre la paso bien con él, me es sincero… Pero cuando ayer me dijo que aunque sabía que le iba a hacer mal estar cerca de mí no podía alejarse y tomar la misma postura que Zaira y el resto de los chicos tomaron, me sentí horrible, no sabía que decirle ni que hacer ¿entendes? No quiero hacerle mal.
Ella se quedó mirándome, como pensando en lo que tenía para decir. Y a los pocos segundos habló.
― Él decidió ir y hablarte, él te llamo para que vayas y pedirte perdón por lo de la otra vez, él está interesado en estar cerca de vos –Me miro por un segundo en silencio- y si te gusta más él decide que le hagas mal. –hice un mueca como de dolor- Pau, ya es grande, él elige quien vuelve a entrar en su vida o no –asiento. 
― ¿Él también la quiere? –pregunto después de varios segundos en silencio. Me mira y al instante sonríe. 
― Evitemos estas preguntas Paula Chaves –dice divertida y yo sonrió chiquito – no habla mucho de ella, viste que es bastante reservado en algunos temas –asiento lentamente- supongo que si no la quiere no estaría con ella –Sonrío. Es obvio. Pedro no estaría con alguien si no siente nada por está.
― Ahora si voy a llamar –digo y ella sonríe, me sigue para ir abrazada a mí.
Sonrío.
Y decido tomarme con calma las cosas.

Continuara…
HOLAAAAAAAAAA, ay qué lindo volver.
Estuve de vacaciones por si les interesa y la pase muy bien por si les interesa 2.
Bueno, ¿vieron la última frasecita? Si, esa que empieza con “Y decido…” y termina con “tomarme con calma las cosas” bueno, esa frase va más para ustedes que para Paula, que quede claro que no las mando a un psicólogo porque por suerte Paula sigue bien de la cabeza.
Y a mí no me gustan los psicólogos.
Pero si loS COMENTARIOS.
Chau. 

JusPauliter.

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