viernes, 26 de diciembre de 2014

Capitulo 170

Camino esas tres cuadras que la mayor parte de mi adolescencia camine sola o junto a mis amigos o también en compañía de él, no entiendo porque lo estoy haciendo, tampoco entiendo en que momento le dije que sí. Supongo que el cariño que le tengo a Ana como también a Horacio es bastante importante, porque no sé si lo haría si no fuese así. Sé que va a ser un momento raro, puede llegar a ser incomodo, no porque por ahí llegaría Pedro, porque es obvio que puede llegar a pasar, si no, se cómo es Ana, y sé que ella me invito para sacarme data (además de que se la vio muy contenta de porque hice el viaje) que no le pudo sacar a su hijo. Suspiro y camino las dos casas que tengo para llegar a casa de la familia Alfonso y una vez que estoy enfrente de esta, mis nervios crecen y un impulso bastante raro me hace golpear con mi puño tres veces la puerta.
Se sintieron unos pasos llegar a la puerta, la llave girar dos vueltas y vi que el picaporte se bajaba para que cuando se abra la puerta detrás de está aparezca Horacio con su sonrisa y un gesto de sorpresa.
― ¡Pau! –me dice y yo le sonrío un poco tímida- ¡Pero qué lindo que viniste! ¿Cómo estas flaca?
― Bien, muy bien ¿usted Hora? También me sorprende venir por acá, pero ayer me invito Anita así que, acá estoy –dije divertida.
― Ana y esa costumbre de forzar reencuentros –dice negando con su cabeza- pasa Pau, ponete cómoda.
― Si, gracias –murmure.
Camine lentamente hacia el comedor y me senté en una de las sillas, al ratito volvió Horacio con Ana que le murmuraba algo, pero cuando me vio calló.
― ¡Paulita! Qué lindo que viniste, no sabes cuánto me alegro –me dice mientras yo le sonrío y me levanto para abrazarla – Estas enorme –dijo y yo reí un poquito- y muy linda.
― Vos también estás muy linda Anita eh, ese cabello rubio, toda una modelo –le dije divertida para que ella ría.
― ¿Me queda bien? – Pregunta no muy convencida- me lo hice ayer porque teníamos el bautismo de Lucia –dijo sonriente.
― ¡Hermoso te queda! –le dije y ella me sonrío.
Horacio se despidió poniendo de excusa que tenía que hacer unos mandados, pero creo que era para quedarnos solas.
Volví a quedarme sola en el comedor, mientras ella iba en busca del equipo de mates y un platito con tortas fritas que me había prometido. Mi mirada voló al living, en donde en uno de los muebles había miles de retratos con fotos familiares. Sonrei. Admiraba la unión que tenían, en como enfrentaban todos los problemas juntos, o en cómo se alegraban cuando a uno de los integrantes de la familia le pasaba algo lindo o que esperaba hace mucho.
En mi familia también éramos unidos, pero, no se notaba tanto… creo que es porque ellos son muchos, nosotros solo somos cuatro, y siempre tratamos de estar cuando nos necesitamos.
A pesar de la distancia.
Bueno ahora no hay distancia que me separe con ellos, y en gran parte, la decisión de que me haya vuelto para acá es por esto: puede que tenga amigos alla, en Rosario, los cuales siempre estuvieron para mí, pero este es mi lugar, acá esta mi familia, y… los amigos pueden ir y venir. La familia no. La familia siempre esta, nunca te abandona.
― No me digas que no es hermosa… capaz soy yo que estoy muy babosa, pero mira esos ojitos, esa sonrisita –me sorprende Anita que llega a mi lado con una foto de su (amada) nieta junto a sus abuelos (ella) y Horacio.
Yo sonrío. Es idéntica a Federico, solo que sus ojitos son claros como los de su mamá.
― Es preciosa Anita –le sonrío – esa sonrisa debe unir mucho a la familia ¿no?
― La verdad que si –dice ella una vez sentada al frente mío – esa beba es la unión –y yo sonrío.
Me pregunto quién hace la unión en mi familia, supongo que la hacemos entre todos, porque no se me ocurre a nadie específicamente.
― ¡Contame! ¿Cómo te fue allá Pau? ¿Hace cuando llegaste? –sonrío. Bombardeo de preguntas en tres…dos… uno.
― Hace ya una semana que llegue –dije con una sonrisa chiquita – la verdad que la pase muy bien… Conocí muchos lugares, supe integrarme al lugar y a la gente enseguida por suerte… y bueno, el trabajo, mis compañeros de departamento, todo genial.
― Ah, ¿te ponían con cualquiera allá en el departamento? ¿Era un departamento? –asentí.
― No te ponen con cualquiera, yo compartí con dos amigos de Rosario, que bueno ahora se vinieron a vivir acá y un chico que es de Mendoza pero hace ya tres años esta allá trabajando –dije con mi sonrisa.
― Que bien Pau. ¿Y tenías muchas horas de trabajo?
― No… o sea, lo normal. Era como una trabajadora más –dije y ella asintió- es una linda experiencia, la verdad que aprendes mucho
― Si, bueno… a Pedro le habían ofrecido hacer algo parecido – murmure un “ah” – pero si o si tenía que saber hablar en inglés o francés… y va muerto –dijo divertida y yo sonreí.
― El idioma te limita mucho… yo me fui sabiendo lo básico, pero allá aprendes si o si, no te queda otra –dije sonriente.
Y ella asintió. Un silencio se creó y no lo puedo creer, ¿Cómo silencio y estamos hablando de que me junte con Anita persona la cual no puede callarse ni por un minuto y yo ni por medio?
― ¿Y con los chicos? ¿Ya te reencontraste? –pero es ella la que tiene miles de preguntas guardadas y rompe el silencio.
Sabía que me iba a preguntar esto, estuve pensando las posibles preguntas que me iba a hacer y esta es una de ellas.
Sonrei chiquito.
― Los vi en el cumpleaños de Gastón –murmure y ella asintió- y hará… dos días, me encontré con Zaira en un shopping –dije, haciendo una mueca, recordando lo incomodo que fue.
― No parece que lo dijeras con alegría… ¿siguen peleadas? –asentí lentamente y ella mordió su labio inferior yo reí un poquito- Pero… ¿Cómo?
Suspiro y sonrío. Hablar de este tema me incomoda, no sé bien que decir y… Fuf.
― Cuando yo me fui –comencé, sin saber muy bien lo que iba a decir – em… deje muchas cosas inconclusas… sin hablar, bien –hice haciendo una mueca, buscando las palabras exactas. Ella me miraba con atención- me iba… y no me importaba nada, solo el viaje. Sin darme cuenta que en seis meses volvía –dije con una sonrisa irónica- que se yo… todo lo que paso o más bien lo que hice no me jugo muy a favor… y está bien. –murmuro. Nada está bien.
Desvió mi mirada, porque ya estoy odiando hablar de esto y de que no pueda hacer nada, me siento obligada a quedarme en el molde, a no hacer nada. Ya es demasiado tarde.
― No creo que Zaira y el resto de los chicos sigan enojado –me dice con esa dulzura que la caracteriza- y no creo que hayas hecho algo tan grave como para que todavía no se hablen Pau. Sos una gran personita ¿Quién puede estar enojada con vos durante tanto tiempo? –me dice y yo sonrío chiquito, con mis lágrimas ya rodeando mis mejillas.
― No, Aní. Enserio, me porte como una histérica, una mala amiga, una cerrada de mierda… y tienen razón en estar enojados. Y mucho más Pedro –le digo- que no sé cómo, a pesar de todo lo que paso… sigue bancándome, no lo entiendo. –me sonríe y acaricia una de mis mejillas.
Suspiro y seco mis lágrimas, para volver a mirarla y sonreírle.
― Pepe siempre va a estar con vos –me dice, y lo sé, por eso asiento- te quiere mucho –me murmura y sin permiso alguno otra vez lagrimas rodeando mis mejillas.
― Yo también lo quiero –mi voz está rota, y odio mostrarme tan débil- enserio que lo quiero mucho –dije- pero vivo haciéndolo mierda y me da mucha bronca que siga estando… tendría que odiarme –le digo intentando sonar divertida.
― No digas eso chiquita –me dice y se levanta para abrazarme – vas a ver que todo se va a resolver –me dice y deja un beso en mi cabeza.
― Ojala –le digo y le sonrío- gracias Anita.
Y cuando me está por responder se escucha que la puerta se abre y unas risas se escuchan, al instante, aparece Pedro con la misma chica que la vi con él en el supermercado a la que ahora reconozco como Camila.
Al verme, a él se le borra todas las facciones de felicidad o de diversión para que se vuelva rígido, serio. Y entro en pánico, sé que no le gusto que este acá.
― ¡Chicos! Volvieron temprano –dice Anita con su sonrisa - ¿Cómo la pasaron? –pregunta otra vez y Pedro logra desviar su mirada de la mía.
― Bien, Anita – pero la que habla es ella, una morocha de pelo cortito con una voz dulce- estuvo muy divertido ¿no, Pepe? – le pregunta y al instante la mira con su sonrisa.
― Es genial –dijo con su sonrisa-
Carraspeo y al fin se da cuenta que estoy acá.
― Nosotras estábamos charlando un poquito con Pau –dice Anita con su sonrisa- para ponerme al tanto porque vos no me contas nada eh –le reprocha a su hijo.
― No tengo porque contarte ma –le dice un poco enojado – Hola Pau –y al fin me saluda. Me acerco un poco y el deja un beso en mi mejilla, yo me limito a sonreír – Cami… Paula-me presenta y yo sonrío o eso intento.
― Todos en esta casa hablan de vos –me dice con su sonrisa- un gusto Pau
― Un gusto –murmuro con una sonrisa.
― ¿Se suman a los mates? Hay tortas fritas –dice Anita. Ellos se miran por un momento y terminan asintiendo.
― Yo tengo que irme Aní –le digo o eso intento, mi voz todavía no se recupera y mucho menos ahora con esta… presentación.
― ¿Enserio?  ¿Por qué no te quedas un ratito más? Te podrías quedar a cenar.
― En realidad no puedo –digo con una sonrisa chiquita- mamá me está esperando para acompañarla a comprar un poquito de ropa.
― Bueno, pero prométeme que vas a venir seguido.
― No seas pesada, vieja –la reta Pedro y yo sonrío incomoda. Es obvio que no quiere cruzarme. Él ya estaba sentado en una de las sillas con Camila al lado con sus dedos enredados en su mano.
Auch.
― Bueno, bueno eh. Entonces ¿nos vemos?
― Seguro –dije, mi voz sonó peor que antes. Me abrazo y yo agradecí –te quiero, gracias.
― Yo también te quiero Paulita ¿vas a estar bien? –Hago una mueca y ella solo sonríe – llámame cualquier cosa.
― Adiós –elevo la voz para que ellos me escuchen y después de verla a ella decirme “Chau Pau, hasta luego” y a él solo sonreír chiquito… como disfrutando cerré la puerta y suspire.
Dios ¡Como odie todo esto!
Me siento la persona más estúpida del mundo, sabía que podría llegar  a pasar esto, pero nunca me imaginé que iba a hacer así de incomodo… él lo hizo incomodo, porque su novia al parecer parecía buena onda… bueno, podría haber sido peor, mucho peor.
Me limite a guardar mis lágrimas, no quería llegar mal (o peor) a casa y que mamá me bombardee con sus preguntas, no quiero más preguntas, no.
No más.
Trate de relajarme y con una sonrisa totalmente fingida abrir la puerta para encontrarme con aquella pareja que me aman y yo los amo, sentados en el living, abrazados y al parecer divirtiéndose un poco.
Los amo.

Se la veía frustrada, pasando miles y miles de hojas, yo solo mirando como pasaban estas mismas tan rápido sin decir nada. No quería.
Me llamo para que vaya a la casa a estudiar juntas y como siempre me dan ganas de juntarme con ella, aunque sea para estudiar, le pedí a mamá que me deje en casa de mi amiga después de pasar casi toda la tarde buscando algún vestido que ella se sienta cómoda para una cena con amigos que tenía mañana. Y por eso acá estoy, en casa de ella, en su habitación, con miles de apuntes y libros rodeándonos, ella intentando buscar una fotocopia, yo solo mirando, pensativa.
Sí, porque no pude dejar de pensar en todo lo que paso en casa de Pedro, en cómo se mostró con su novia, en cómo le dijo de una manera indirecta a su mamá que no quería volver a verme en su casa, y de cómo me afecto todo eso… Insisto en que ya hacen más de seis meses de que no estamos juntos y en que estas cosas no me tendrían que afectar en lo más mínimo.
― ¡Acá esta! – Grito, se podría decir de la felicidad porque su sonrisa era plena, la cual me hizo reír un poquito – Ya estaba entrando en pánico ¿y a vos que te pasa? ¡Deja de hacerte la cabeza Paula Chaves! –me dice divertida y yo le sonrío. Bajo mi mirada y la siento bufar. A los segundos unos brazos se envuelven en mi cintura por un costado y levanto mi mirada para encontrarme con ella mirándome seria- ok, ¿basta, si? La cortas –me dice y yo me quedo mirándola – enserio Pau, no podes vivir mal por un tipo que claramente… está haciendo la suya como si nada.
― Estoy harta de hacerme la cabeza por todo, te juro –le digo- pero todos me hacen miles de preguntas, me pasan miles de cosas horribles y ¿Cómo queres que este?
― ¿Ahora?  Concentrada en estas malditas fotocopias –me dice con esas mismas en su mano - ¿después? Linda para salir a comer con esta belleza, o sea yo –reí – el tonto de Juampi y la diosa, mucho menos que yo de Sabi ¿ok? –Sonreí mordiendo mi labio inferior- por unos cuarenta minutos ¿podes dejar de pensar en Pedro y en esas risitas que tenía con su novia? –Mordí nuevamente mi labio – dale o me vas a obligar a que te consiga un novio para que te olvides de ese gil ¿Qué decís? –le sonrío.
― Que te calles y que nos pongamos a estudiar ya. Esto es malísimo de tener que estudiar un viernes, enserio –dije y ella asintió sonriente, para que después de dejar un beso en mi mejilla vuelva a su lugar dispuesta a seguir o a comenzar con nuestro estudio.
Y ¿Cómo mierda hago para olvidarlo?

Continuara…

Si o si subo dos, pero si comentan *aunque sea insultandome* me voy a poner feli' chau 

JusPauliter

7 comentarios:

  1. Pobre Pau, espero que pronto vuelva a ser como antes. Espero el próximo. Besitos

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  2. Subis dos porque estas obligada, ayyy comento para putearte forra. ojala te echen de Sj

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  3. Estas mas mala que nunca!! Como sufre Pau, me da pena! Pedro podía haber evitado algunas cosas también, que fea situación!!
    Quiero otro un poco mas positivo...

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  4. No podes!!!! sos mala eh?!! jajajajj que se reconcilien!!! daleeee!!!!! que Pepe sienta celos o nose algo ajajajjaj pero que vuelvan daleeeeee!!!!! jajajaj

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  5. En el 2 lo haces sufrir a Pedro o voy y te queme el rancho eh ahre. No enserio, ponelo celoso, ALGO.

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  6. ojala pronto todo se solucione y vuelvan a estar juntos!!!

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  7. esooo ponelo celoso p algo,no puede estar asi como si nada él,rociibell23

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