miércoles, 31 de diciembre de 2014

Capitulo 177


Muerdo mi labio inferior tan fuerte que me digo para mi “¡para! Te vas a hacer mierda el labio flaca” es que no puedo controlar la bronca que me da esperar, no puedo controlar el hambre, y tampoco las ganas que tengo de llegar a casa.
Suspiro y camino para la esquina para ver si llega. Ya hace quince minutos que lo estoy esperando y seguro se olvidó de buscarme. Lo peor de todo es que me hizo perder el colectivo y seguramente tenga que volver a casa caminando, lo que significa caminar unas veinte cuadras con un calor que raja la tierra. Y con demasiado hambre
Ah, y ni cinco pesos en los bolsillos para aunque sea comprarme un agua. 
Es cuando escucho una bocina y me doy vuelta pensando que es aquel hombre que se dice ser es mi papá y que en este día es odiado por mí y por mi cuerpo. Por mí en sí. 
Y en vez de que sea mi papá es Pedro por eso frunzo el ceño y sigo camino, porque es obvio que la bocina no es para mí. Busco en mi mochila mi MP3 y dignada a que ya no me busquen, voy caminando a pasos lentos camino a casa.
Pero otra vez la bocina me sobresalta y no me deja escuchar en paz a Gustavo Cerati cantándome que puedo equivocarme, tengo todo por delante y debería sentirme bien. Suspiro y le pongo pausa para volver mi mirada a la calle y que este Pedro sonriéndome desde su auto. Yo levanto una de mis cejas y camino hasta este. 
― ¿Qué haces acá? –le pregunto por la ventana del acompañante, sin entender nada.
― Acabo de dejar a mamá acá a la vuelta… fue a visitar a una tía y te vi caminando.
― Ah –murmuro y le sonrío chiquito - ¿todo bien? – Lo vi asentir – yo tengo mucho hambre así que… voy a seguir –le digo haciendo una mueca, no me divierte mucho, en realidad nada de que él tenga auto y yo tenga que caminar veinte cuadras. ¡Veinte! 
Claro que él no tiene la culpa.
― Te llevo, dale –me dice y yo me quedo mirándolo- Dale, no pienso violarte ni nada –me dice divertido y yo sonrío ocultando una risa- Dale ¿o queres que te abra la puerta y que después te la cierre?
Y ahora rio para morder mi labio inferior y al fin, abrir la puerta, y sentarme al lado de él, que cuando subo la mirada después de abrochar mi cinturón él me esté sonriendo.
― ¿Vamos? –le pregunto y él vuelve a ponerse serio para asentir, y arrancar de una vez.
Lo veo prender la radio y empezar a tararear una canción, la cual no conozco pero sé que es del Flaco Spinetta y sonrío, aguanto mis ganas de reírme porque él sigue cantando malísimamente mal y él me mira porque sabe que en muy poco rio y claro que lo hago cuando el comienza a cantar el estribillo gritando y largo una carcajada enorme para que él se contagie divertido.
― Y hoy que enloquecido vuelvo, buscando tu querer no queda más que viento –entona- no queda más que viento –desentona y vuelvo a reír.
― ¡Basta! –le digo y él forma uno O enorme.
Pero sigue cantando, hasta que la linda canción termina y ya estamos a dos cuadras de casa las cuales se pasan enseguida.
Suspiro y sonrío.
― No entiendo como si te gusta cantar tanto no vas a aprender –le digo, y él me mira divertido.
― Ah, sos una copada vos eh –y yo lo miro sonriente- escúchame viva, mínimo un gracias de que te traje a casa  
― Te iba a agradecer –le sonreí- ¿queres pasar? –él negó.
― Tengo futbol en unos –miro su reloj y yo reí – cinco minutos –hizo una mueca  
― Que raro llegando tarde siempre –le digo y levanta una ceja 
― Culpa de…
― ¡Gracias! –le sonrío- la próxima te quedas a almorzar. Unos fideos blancos… con aceite.
― Mmm, paso –dijo divertido y yo reí un poquito.
― Desagradecido, maleducado –le digo y él me mira serio y yo rio, para acercarme y abrazarlo un poquito y que él también me abrace – Pepe… 
― ¿Qué? –murmura en mi oído.
― Yo sé que estos últimos días nuestros encuentros fueron… raros, incomodos –digo y hago una mueca porque a mí no me parecen raros o incomodos, pero estoy segura que para él si- y a mi también me pasa que no puedo estar lejos de vos- nuestras miradas se chocan- pero… quiero hacer o comenzar a hacer las cosas bien y si para vos es necesario que me aleje un poco, lo voy a hacer –le digo y le sonrío chiquito – lo menos que quiero es lastimarte o complicar tu relación con Cami –hago una pausa, nuestras miradas no se despegan – enserio te digo 
El asiente lentamente y me sonríe 
― ¿Pego el reencuentro con Lali, no? -dice divertido y yo rio un poquito- gracias Pau – me murmura- pero no te alejes –me pide- todavía puedo manejarlo 
Le sonrío chiquito y se acerca a mí para que yo, deje un beso sentido en su mejilla, bueno en realidad iba a su mejilla pero termino en su comisura.
― Chau –le murmuro y el solo asiente.
Bajo del auto y no soy capaz de volver mi mirada para él, no quiero, no.
Entro rápido al edificio y entro al ascensor que por suerte no tuve que esperarlo.
Cuando entro a mi departamento, dejo todas las cosas de la universidad en la mesa y tecleo un mensaje para mi papá: 
“ya llegue a casa, nos vemos a la noche” 
Suspiro recordando el enojo que me había dado de que no me haya buscado y de cómo se me había pasado cuando Pedro dijo que me llevaba y de cómo me reí cuando lo escuche cantar esa linda canción (que él arruino un poquito) y de cómo me sonrío cuando le dije de que si era necesario de que me abría del pasa si se complicaba las cosas con su novia, de cómo cuando me dijo que no me aleje, que todavía podía manejar las cosas sentí algo lindo en mi pecho y de cómo ese abrazo parecía ser eterno.
¡Es tan lindo! 

~~

― ¡Pero si te dije que salía a las doce y media papá! – él suspira y se ríe un poquito 
― Yo te entendí que salías a la una y media –y yo muerdo mi labio inferior y rio un poquito.
Obvio que ya se me había ido todo el enojo.
― ¿Y te fuiste caminando? –pregunta mamá.
― No –murmuro– justo pasaba Pedro que había dejado a Anita en no sé dónde y me vio, entonces me llevo a casa – y la sonrisa de esta, y mi rodeo de ojos para que surjan la risa de ellos tres. 
Los había invitado a cenar a casa, porque desde que me mude solo dos veces habían venido y ninguna de esas dos se habían quedado a cenar, así que hoy temprano cuando fui al súper pensé en unas ricas pastas como menú de hoy.
Me había grabado en la cabeza lo mal que la había pasado este domingo, cuando Delfi me llamo llorando y de cómo me propuse a que nuestra familia se una nuevamente y llegue a ser como antes. ¿Buena manera de empezar con una cena, no?
― ¿Volvieron a ser amigos? –esta vez pregunta Pepi y yo me encojo de hombros.
― No sé si somos amigos, pero bueno… pasamos tiempo juntos, la pasamos bien y listo –dije sin más.
― ¿Y Juampi qué onda? O él no es el candidato –dice mamá y yo muerdo mi labio inferior.
― ¡No ma! Somos amigos nada más. Yo estoy bien así. 
― Hablemos del novio de Pepi –dice papá - ¿a ustedes les cayó bien? Porque a mí no –dice y yo rio divertida. Delfi muerde su labio inferior y mamá no para de reír. 
Sonrío. 
Se siente tan lindo verlos reír. 
Se siente tan lindo reír junto a ellos.

Continuara…

2/4

JusPauliter

No hay comentarios:

Publicar un comentario