Él prendió el estéreo y encontró una canción que le gusto, que yo no conocía, y la dejo. Mi mirada se desvió en mi ventanilla, las luces de la ciudad hacían a esta misma más viva en la noche, la hacían más linda, los autos no paraban más, al igual que el tiempo, tiempo al que teníamos contado, porque en diez minutos empezaban a tocar nuestros amigos y por lo menos yo, quería llegar a tiempo.
― ¿Qué tal tu día? –pregunto, para matar el tiempo, y las ansias de llegar. El desvía por un segundo su mirada para mirarme y que me sonría chiquito.
― Tranquilo –se limitó a decir, yo no despegue mi mirada de la suya.
― ¿Es tuyo? –claramente no soporto el silencio, y creo que él no me soporta a mí. Me mira, sin entender- El auto –ahora asiente.
― Despues de casi un año ahorrando me lo compre –dice, orgulloso y yo sonrío.
― Me alegro –en verdad. Me sonríe en forma de agradecimiento.
Y otra vez ese silencio.
Bufo, porque no soporto estar en silencio y me dedico a mirar por la ventanilla, si otra vez, el viaje me resulta eterno, y mucho más con un Pedro que supuestamente no quiere hablar, y yo que tengo muchas, en realidad muchísimas ganas de hablar. Me digo a mi misma que me tengo que calmar, no tratar, calmar, ya, largo un suspiro enorme.
Despues de diez minutos, Pedro logro encontrar un lugar para estacionar el auto, y una vez que lo hice, desabroche mi cinturón, para bajar y esperarlo a que dé la vuelta del auto y que vayamos caminando juntos para el bar, en donde ya se encuentra a mis amigos cantar. Lo miro enojada, porque odio llegar tarde y él lo sabe, por eso se me ríe un poquito y sigue caminando hasta la barra.
― Dos cervezas –le pide al barman después de preguntarme que quería tomar.
― Enseguida –le dice y en medio segundo el chico volvió con dos latitas de cerveza.
― Gracias –le agradecí, después de discutir de que no quería que me pague.
― ¿Vamos a una mesa? – me pregunta, y yo miro a mi alrededor por primera vez.
Hay mucha gente, está casi lleno, con mesas ocupando todo el espacio, al fondo, está el mini escenario en donde se encuentran nuestros amigos, y les sonrío, aunque sé que no me van a ver. Es Ro que comienza a cantar “melodía de Dios” de Tan Biónica y sonrío.
En ese momento me doy cuenta que todavía no le respondí a Pedro y que me está mirando, esperando a que reaccione. Le sonrío divertida, y él me devuelve el mismo gesto.
― Dale – le digo, asintiendo con la cabeza por miedo a que no me escuche o entienda.
Visualizo una mesa para dos, y me guio hasta esta que estaba a pocos metros del escenario. Nos sentamos uno al frente del otro y pude ver su look por primera vez –ventajas de sentarme primero que él- un jean oscuro, que le quedaba bastante justo a su cuerpo, con una remera color celeste claro y su infaltable rosario de madera oscura. ¡No da más! (o no doy más yo). Me mira, divertido y tengo miedo de que sea porque…
― Estoy lindo ¿no? –me dice divertido y yo muerdo mi labio inferior ya totalmente ruborizada.
― Creído – Le dije, indiferente y largo una gran carcajada que me contagio un poquito.
Mi mirada nuevamente se centra en la pareja que está en el escenario, dejaron de cantar, y ahora ellos, como en el show anterior, se dedicaron a agradecer a los que vinieron a hacerles el aguante. Sonrío y siento felicidad por ellos, se nota que aman esto: cantar, cantar juntos, y de que vengan a escucharlos muchas personas, para ellos debe ser… impagable.
― Están los chicos –me dice y yo lo miro con preocupación, con miedo de que se vaya con ellos y me quede sola.
― ¿Vas a ir? –le pregunto. Mi voz parece débil como suplicando de que no me deje sola. Se le escapa una sonrisa y por eso baja su mirada.
― No te voy a dejar sola –me dice y muerdo mi labio inferior. Necesito calmarme, calmar mis hormonas y mi pulso que esta por estallar.
Le regalo una sonrisa porque no se bien que decir y también me sonríe. Eso se siente tan bien.
― Estuve con Zaira hoy –le digo, como si nada. Levanta una ceja y sonríe chiquito – Yo estaba en casa de Ro –hablando de vos como la mayoría de mis charlas con Rocío, con Agostina, Sabina, Juan, etc. Es que… ¡dios!- y llego ella, al parecer estaba de buen humor o no sé, porque la anterior vez que la vi como que se asustó… Y esta vez no –sonreí. Y también sonrió.
― O sea que… ¿Todo bien? –me dice y yo hago una mueca.
― No sé –murmuro- hablamos porque estaba Rocío y más o menos nos obligó a que mantengamos una charla y que no estemos las dos calladas –dije y él rio – y aunque haya sido una boludez, me alegro de que, no como la otra vez se ponga rígida y el clima sea… horrible.
― Tiene…o tenía sus razones también –me dice y yo revolee mis ojos.
― Ya lo sé –murmure- pero por eso… que hoy la haya pasado bien, fue genial –y me sonríe.
― Me alegro Pau –me dice- enserio te digo… no solo por vos, por ella, que no la paso bien –asentí y le sonreí chiquito.
― ¿Vos con Thiago hablaste? –le pregunto y niega al instante.
― Esta enojado mal –me dice – me dijo que no puedo ser así, que él siempre estuvo conmigo cuando… bueno, cuando vos te fuiste, y que me cagaba en la amistad que tenemos – lo miro sin pestañar. Levanta sus hombros como sin saber que más decir.
Yo desvió mi mirada, y me encuentro otra vez preguntando, sabiendo que a él le gusta ser sincero conmigo, que no va a tener filtro alguno, y eso… en momentos me gusta, y en otros me pregunto, me reprocho de preguntarle, corriendo el riesgo de que me ponga así, de que no me guste lo que me diga y de que me ponga mal, porque viniendo de él me afecta el triple de lo que me afectaría con cualquier otra persona.
Soy así, él es así, y yo soy así con él.
― Voy al baño –le aviso y sin esperar su respuesta me levanto y me dirijo casi corriendo hasta este.
Una vez dentro, suspiro, sé que no me va a seguir y sonrió. Necesitaba este espacio.
Acomodo un poco mi pelo al verme en el reflejo del espejo y me sobresalto cuando escucho unas voces conocidas y veo entrar a Zaira y a Lali al baño.
Les sonrió chiquito.
― Hola –les murmuro y es Zai quien me sonríe también.
― Hola Pau –me dice la morocha (más alta) con su sonrisa y le devuelvo el gesto con una mía- ¿todo bien?
― Si –murmuro y dejo un beso en la mejilla de Lali - ¿ustedes?
― Bien, con el resto de nuestros amigos –dice Lali y mi sonrisa se borra – digo, porque Pedro está a dos de la nuestra y no es capaz de saludar.
― La –murmura Zai.
― Voy a volver –les digo – que la sigan pasando lindo –les sonrío y me voy como entre: casi corriendo.
No se puede estar en un lugar tranquilo que todos me bombardean directa o indirectamente.
― ¿Estas bien? –Me dice Pedro una vez que estoy sentada enfrente de él – te fuiste así… que pensé que
― Estoy bien –lo interrumpo - ¿fuiste por mas cerveza? – le pregunto sonriendo.
― Si no queres es mía –me dice refiriéndose a la lata que está enfrente de mis ojos.
― Me queres emborrachar, ojito –le digo divertida y él rio mordiéndose su labio inferior – me encanta la letra de esta canción –le digo con mi sonrisa. Gastón canta “que otra cosa puedo hacer” del grande Gustavo Cerati y amo. Amo al cantante, las letras, y en especial esta canción tan, tan hermosa.
― Es hermosa –me dice y yo sonrío – vos también eh –y rio con vergüenza, con mis mejillas coloradas.
― Cállate –me quejo y él ríe más.
El reloj de mi celular marca 02:30 cuando estoy afuera con mi pucho, esperando a Pedro que vuelva del baño. Despues de que los chicos terminen con su mini show vinieron a nuestra mesa para que lo saludemos y felicitemos, y que se vayan a donde estaba el resto de… si, de su grupo de amigos. Despues de la tercera lata de cerveza le dije “basta” a Pedro y que me lleve a casa, creo que si tomaba una gota más de alcohol las cosas iban a ser diferentes y para mí… no tan divertidas.
― ¿Vamos? –su voz me sorprende, me sonríe y le sonrío. Le ofrezco mi cigarrillo y él lo toma para darle una pitada y devolvérmelo – a mí también me gustan más los Marlbhoro –reí divertida.
― ¿Cuándo vas a parar con eso? –le pregunto divertida logrando su risa.
― Nunca – y se ríe imitando a un villano para que riamos los dos. Ambos estamos bien, si es que se lo preguntan – dale, vamos.
Y otra vez me encuentro en ese auto, después de un viaje no tan eterno al anterior, porque ahora él si tenía ganas de hablar y eso lo hizo más fácil y más corto al viaje.
― No te invito a subir porque tengo sueño –le digo y él rio divertido.
― Esta bien –me dice con su sonrisa- que descanses entonces, señorita –levanto una ceja divertida.
Suspiro y me apoyo mi cabeza en la butaca, sin mirarlo con mi sonrisa. Él también no deja de mirarme.
― La pase muy bien –le digo – a pesar de… de que bueno, seguro vos no la pasaste tan bien.
― ¿Por qué lo decís?
― Estaban tus amigos en dos mesas y bueno… no sé.
― También son tus amigos –me lo quedo mirando. Suspira- en algún momento lo fueron.
― Lo mío fue hace mil años, ya estoy acostumbrada, digamos –le digo con una pequeña sonrisa y él me mira.
― No te tenes que acostumbrar a lo que te hace mal –me dice y yo suspiro.
― Yo te hago mal –le murmuro y me mira.
― No –también me murmura.
― Te alejo de tus amigos
― Es mi decisión
Mi mirada pertenece en la suya, sin lograr despejarse, muerdo mi labio inferior y él sonríe dulcemente. Bajo mi mirada por un instante y al subirla me encuentro con él serio, creo que aun un poco más cerca de lo que estaba antes. Y un impulso me hace acercarme a él y chocar suavemente mis labios con los suyos formando un beso corto, escuchar un suspiro suyo y del miedo, separarme, y volver mis ojos a los suyos.
Bajo mi mirada y me siento culpable, demasiado culpable por eso atino a decir algo, pero no encuentro las palabras y vuelvo a bajar mi mirada. Él se encuentra lo más lejos posible y unas lágrimas rodean mis mejillas.
― Perdón –murmuro y me mira – perdón enserio –mi voz se rompe y atino a abrir la puerta para irme, pero él me toma del brazo, por eso vuelva mi vista y todavía esta serio.
― Me confundís mucho –me murmura – venís… y logras que mi cuerpo se vuelva una revolución con un simple beso – no dejo de mirarlo- no tengo que decirte –me dice y yo asiento con más lágrimas en mis ojos.
― No hace falta decir nada –le digo- solo fue un impulso –él asintió. Nos miramos por un momento, hasta que me acerque a dejar un beso en su mejilla y que le sonría chiquito- Nos vemos Pepe –murmuro.
― Yo también la pase muy bien – me dice, logrando una sonrisa- nos vemos –y ahora él deja un beso en mi mejilla, para que después de sonreírle y bajar del auto.
Cerrar la puerta del departamento y largar un suspiro.
― Lo bese –murmure, tocando mis labios.
Continuara…
EJJJJJEMMM, ah.
No sé cómo no me morí de amor cuando lo escribí, me pareció súper, híper tierno no se ustedes. Querían un beso, ahí tienen beso y eso que no las hice sufrir
*comenten bich*
JusPauliter
que vuelvan pronto por favorrr :C
ResponderEliminarque tierno!!! que vuelvan a estar juntos pronto!!!
ResponderEliminarbueno me atratece por unos dias con unos cap , me encantaron, que lindo que lo beso yo me muero
ResponderEliminarayy que lindooooo♥
ResponderEliminarAy que lindos!! Que complicados, no dan mas de amor y la hacen difícil!
ResponderEliminarYa quiero saber que pasa de ahora en mas!!
ayyy me encantó,de a poquito te vamos queriendo un poco mas,muy muy lindo rociibell23
ResponderEliminarQue lindo!!!! quiero que Pepe termine con Camila y vuelva con Pau! dale!!! me gustan cuando están juntos!!!!
ResponderEliminarMuy bueno pero q histericos
ResponderEliminarque buen capitulo!!!!!
ResponderEliminarQue bebitos♡♡y que lindo q zai haya aflojado!
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