La veo correr (como su cuerpito se lo permite) para que yo acelere un poco mi paso y que la alce para llenarla de besos en su mejillitas y que ella ría. Por un momento la miro y ella pone sus manitos en mí boca para que yo la llenes de besos de vuelta y que ella me mire divertida. Tiene una madrina muy insoportable, por eso es que me pide, a su manera, que la baje, para volver con su mamá que no nos deja de mirar con su sonrisa desde el marco de la puerta. Le regalo un abrazo enorme, en forma de agradecimiento de haber regalarme a este personaje tan importante para mí y me invita a pasar a su hogar.
Lina es quien me agarra una de mis piernas para llevarme al living donde tiene todos sus juguetes y me invita a sentarme con ella en el piso para mostrarme una de sus muñecas, después una pelota rosa, unos bloquecitos, un peluche… En los diez minutos que tardo Luz en volveScómooel equipo de mate, me mostro todos sus juguetes y fue su mamá quien rio, porque ya estaba rodeada de juguetes.
― Les traje unos regalitos –anuncie y mi prima mordió su labio inferior y murmuro “que raro vos” a lo que reí- Hey, ¿Cómo me voy volver sin regalos? Me pare, y busque unas bolsas que había traído conmigo, para entregárselas, una a Lina, otra su mamá.
Sonrío al verla divirtiéndose sola y soy capaz de colgarme un poquito, ahora que Luz fue en busca de unos jugos y unas galletitas. Ella no para de tocar su pianito y divertirse cuando yo bailo con ella, a lo que causa la risa de ambas. La amo, es que es tan hermosa, me la encontré tan grande desde que yo me fui, cuando apenas tenía sus cinco meses, y ahora se encuentra ya con un añito, camina y a todo el mundo le dice “pa” yo no sé cómo se sentirá José, que no solamente a él le dice “papá” si no a medio mundo. Pero con su carita tan angelical no le puede decir nada, puede a todos la enana, me imagino que mucho más a sus papás.
Cuando llega Luz con jugo, Lina ansiosa, como todas las mujeres de la familia se acerca a su mamá para pedirle su vasito, al cual me lo da a mí, para que una vez que se acomode en mis piernas, me lo pida nuevamente, y lo tome recostada en mis piernas. Sonrío, feliz.
― Fuimos un par de veces, es un lindo clima el que logran –dice Luz, cuando le conté que anoche estuve viendo a los chicos en el bar cantar- van siempre Pedro, Zai y el resto –asentí- ¿Te los encontraste?
― Si –murmure- yo había ido también con los chicos: Juampi, Agos y Sabi –ella asiente- primero, me lo cruce a Pedro cuando fui a pedir una cerveza.
― ¿Y qué onda? –levanto mis hombros.
― Nada. Fue horrible –digo- se desde antes de irme que las cosas están mal con nosotros, pero desde aquella pelea, no nos habíamos vuelto a ver. Y fue una sensación fea – ella asiente- y hoy, que había ido a almorzar a casa de Rochi, llegó Gas y él. Me paralice, fue rarísimo, nos vimos y nos colgamos por un instante –ella me sonríe.
― ¿Y con los chicos? ¿Volviste a hablar con alguno? ¿Con Zai? –negué.
― No, nada, con ninguno –dije, un poco apenada.
Baje la mirada a Lina, se estaba entredurmiendo, sonreí y deje un beso en su manito.
FlashBack.
¿Viste cuando todo parece que va a resultar un buen día? Bueno, también pasa que ya te levantas con que va a ser un día malo. No por presentir, porque todo lo dicta malo.
Mi día comenzó con un sonido de alarma al cual siempre odie, y siempre me digo que tengo que cambiarlo, pero es obvio que durante el día me olvido de horrible ringtone de alarma, si solo me molesta cuando suena como hoy a las seis de la mañana. Siguió por levantarme apurada, porque desde cuando sonó aquella alarma, de la bronca me dormí diez minutos más y tenía los minutos contados. La ropa que había elegido anoche para ponerme hoy estaba totalmente arrugada y me reproche de porque no me había fijado como estaba antes, obvio que no me iba a poner a planchar, así que no me quedo otra que buscar ropa en condiciones para presentarme en la universidad. Cuando salí del baño después de arreglarme un poco el pelo, dispuesta a desayunar, me encuentro a Zai con su sonrisa preparando su desayuno. Le sonrió pero mi sonrisa dura un instante cuando me doy cuenta que está usando mi taza. Y sé que es una pavada, pero después de todo lo que me paso ¿Cómo quieren que reaccione? Obvio que le reproche, es que odio que usen mis cosas sin permiso, obvio que se enojó y casi que me revolea la taza por la cabeza, pero ahora no quería desayunar, así que deje el departamento con un portazo. Obviamente que morí de hambre esas cinco horas en la universidad.
― ¿Me das una pitada? –le pregunte y Fabri me miro raro. Claro que era raro que le pregunte yo eso, justamente yo cuando desde un principio no quise saber nada con fumar.
― ¿Estas segura? –me dice y yo asiento. Mi malhumor, mi bronca no cede y necesito al menos tranquilizarme. Tengo la estúpida esperanza que un cigarrillo lo haga.
El me entrega su cigarrillo y como no me parece asqueroso se lo robo. No le quedo otra que sacarse otro para él.
Cuando volví para casa, el portero, Luis me abre la puerta del edificio sonriente, a lo que le agradezco y mientras busco mi llave en la mochila él ya me está dando charla. Es un viejito simpático al cual le gusta charlar conmigo y a mí con él, siempre tiene un tema nuevo de que charlar, y eso me gusta.
Mi llave no está por ninguna parte de la mochila y ya me rindo: me la olvide adentro y Zaira no vuelve hasta las dos de la tarde, o sea que tengo que esperarla una hora y media, muerta de hambre.
Luis se me ríe un poquito y yo le sonrió, simplemente porque me cae bien y es obvio que me iba a pasar esto si salí totalmente enojada, dando un portazo. Me mira divertido cuando le hablo con mi boca llena de galletitas, me adueñe de sus pepitos y ya casi que le baje el paquete. Le sonrío y el niega con la cabeza, largando una carcajada. “Gracias” le digo y el me da una palmadita en mi espalda.
Ella entra con su pelo suelto que está por arriba de su ombligo con sus lentes de sol, y cuando me ve sentada al lado de Luis, le sonríe divertida y yo rodeo mis ojos: sigo un poco enojada, aunque el hambre es un poco menor. Se da el lujo de cargarme con Luis y yo ya me encuentro pidiendo el ascensor.
Lo primero que hago, al entrar al departamento es ir a la cocina, abrir la heladera y al encontrarme con esta totalmente vacía (salvo por unas botellas de agua y un tomate) la cierro y encuentro la canasta de frutas con unas muy pocas . Sonrió y ¡manos a la obra!
Al fin algo bien.
Zaira entra a la cocina y hace lo mismo que yo: abre la puerta de la heladera y al instante la cierra. Me mira.
― ¿Me haces una para mí? –me pide mientras toma un poco de agua del pico de una botella.
― No hay mucha fruta, solo me alcanza para una –le digo, totalmente concentrada cortando aquel durazno.
― Y en vez de haber charlando con Luis ¿Por qué no fuiste para después preparar algo Paula? También vengo con hambre.
― No tenía la llave para entrar –le dije obvia- y me había quedado la billetera.
La escuche bufar. Sin embargo no dejaba de mirar la fruta ya cortada.
No pienso convidarte.
― Eso es por hacerte la loca e irte dando un portazo –yo rodeo mis ojos. Silencio.
― Sabes que me molesta que me agarren mis cosas, Zaira.
― Pero no hace falta tanto escándalo. –la miro- últimamente estas re rara –dice. Yo bufo y vuelvo la vista a mi fruta, esta vez una manzana la cual, la mitad fue alimento para algunos gusanitos. Daaj.
― Siempre soy yo ¿no? La rara, la loca, la malhumorada, ¿Qué más?
Nos miramos y ella me mira obvia.
― Si te lo dicen es por algo boluda. Desde que terminaste con Pedro estas rarísima, re cortada… no me contas nada, nunca estas en casa, y siempre que cenamos no hablas nada, siempre soy yo la que tiene que sacar tema –silencio. Vuelvo a mi ensalada de frutas- Enserio te hablo Pau, ya me molesta que estemos así, siempre hay un motivo para pelear, es como que… ahora te juntas mucho más con Agos y con el resto de los chicos –la miro- y no digo que este mal, pero de alguna manera me siento… excluida. Siento que ya no confías en mí- fue cuando grite del dolor, después de cortarme un dedo y al instante, que suene el timbre.
Ella fue a abrir y al instante se escucharon como miles de voces. Despues de limpiar mi dedo me acerque hasta donde estaban todos mis amigos.
Los miro y se encuentran con una sonrisa, todo lo contrario a mí que mi cara no es nada buena: uno por el dolor de mi dedo, dos porque Zaira no me había dicho nada, tres ahora la que se sentia excluida era yo. Fijo mi mirada en la de Zaira y se le borra su sonrisa. Todo está en silencio esperando a que yo diga o haga algo.
― ¿No me vas a abrazar después de unas tres semanas sin vernos? –dice Lali con su sonrisa y yo la mira. Mis ojos de cristalizan y vuelvo la mirada a Zaira.
Hago un paso para atrás y ahora me siento capaz de hablar.
― ¿Sabes qué no? –le digo, mirándola- Sabes que no me pasa nada con vos, pero siempre que quiero contarte algo me interrumpís o tenes que hacer algo de la universidad, o tenes que contarme algo del estúpido de Joaquín, siempre tenes algún motivo para no escucharme, pero es obvio que es mucho más fácil echarle la culpa al otro ¿no? Porque como a mí me pasaron miles de cosas estas últimas dos semanas, que corte con Pedro –y me fue inevitable clavar mi mirada en él – que tengo miles de cosas que hacer en la universidad, que tengo un viaje planificado, que paso mucho más tiempo con Agostina que con vos. No me dan ganas de contarte nada, no me dan ganas de hablar con ninguno de ustedes, porque siempre pasa lo mismo: la loca histérica, la que trata mal a todos soy yo, simplemente por decir lo que pienso y siento. Pero estoy harta, harta de vos –le dije a Zaira- que también vivís ocultándome cosas, ¿acaso me vas a decir que no sabías que venían? Y que ustedes no hacen otra cosa que reprochar, que reprochar siempre porque no vamos nunca, pero ¿Cuántas veces vinieron ustedes a visitarnos? Jamás, esta es la primera vez, ¡Soltame! –Le dije a Thiago que intento abrazarme- no es un capricho, hace meses que vengo sintiendo esto y creo que era hora que se los diga.
Nadie dijo nada, todos me miraban como si estuviese loca, fije la mirada a Zaira que no era capaz de decir nada. Revolee los ojos y salí para mi habitación.
¡Y que la ensalada de frutas se la meta en el culo!
Fin FlashBack.
Miro sus facciones totalmente relajadas y sonrío, trasmite tanta paz, que sin dudas me podría enamorar tranquilamente. Dejo un suave beso en su cabecita y vuelvo la mirada a su mamá que la mira ya totalmente enamorada. Sonrío y ella también lo hace.
― Yo no puedo creer cómo, después de tantos años de amistad seguís peleada con Zaira –sonrío chiquito. Yo sí puedo creerlo.
El sol va bajando, pero la nochecita esta tan linda que vale la pena quedarse en este patio tan lindo, al aire libre.
― Despues de todas esas cosas horribles que dije no es para menos que siga enojada. –Levante mis hombros y ella mordió su labio inferior.
Me distraigo viendo a un pajarito tomando agua de un charquito que se encargó de hacer Lina al intentar regar el pasto y sonrío, no sé por qué.
― ¿Con Pedro tampoco volviste a hablar? –Pregunto y negué.
Despues de aquella escena en la que todos mis amigos me vieron enojada, dolida, con bronca, salí para mi cuarto y no pude aguantar mis lágrimas. Al ratito escuché la puerta abrirse y a un Pedro recostándose conmigo para que me lleve a su pecho y me abrace, sin decir nada. Creo que me dormí, bueno si, me dormí, profundo, porque cuando desperté él ya no estaba a mi lado. Ni tampoco estaban mis ¿amigos? En el living.
Solo Zaira, en el comedor, con Joaquín. Asentí en forma de saludo y salí del departamento, antes de ir para casa de Agos, pase por el kiosquito que estaba a la vuelta de casa y me compre un Marlbhoro mentolado. Y un encendedor.
Luz me insiste en que me quede a cenar con ellos, pero yo insisto en que no, seguramente mis viejos me están esperando para cenar, por eso ella, junto a José y la pequeña Lina que acaba de despertar me despiden desde la puerta y yo les prometo que los iba a llamar, para que la semana que viene vengan a cenar en mi departamento. Ellos felices, me despidieron con la mano y sonreí.
Me pone tan feliz ver a una familia unida, y feliz.
Cuando llegue a casa, mamá y papá se estaban preparando para ir a cenar a casa de los Nara.
― ¿Enserio no queres venir Pochi? –Me dice papá, yo estoy en el living tratando de encontrar algo interesante en la televisión – Tienen muchas ganas de verte –me dice con su sonrisa.
―Hoy no pa. En la semana paso así los saludo –dije en como promesa- no tengo muchas ganas –me mira- además, seguro esta Zai… Y para que la pase mal –ahora entiende a lo que quiero llegar y me sonríe chiquito.
― Está bien Pau, si precisas algo, me llamas ¿sí? –asiento y dejo un beso en su mejilla y otro en la mejilla de mamá para verlos salir por la puerta principal y que a los segundos escuche que se iban en auto.
Suspiro.
Casa sola.
Continuara…
Espero sus comentarios, por favoooor!!!
JusPauliter.
subi otro forritaaaaa!
ResponderEliminarQuierooooo otroooooo
ResponderEliminarotro
ResponderEliminarOtro otro otro otro
ResponderEliminarMuy lindo, queremos otro dale
ResponderEliminarOtro otrooo
ResponderEliminarOtroooo
ResponderEliminarya que todas piden yo tambien otrooo,muy bueno y de a poco vamos entendiendo rociibell23
ResponderEliminarAmo como escribís! Subí mas! ❤
ResponderEliminarhay estoy entendiendo de apoco lo que paso
ResponderEliminarsabes q banco tus novelas, pero ultimamente te mataria grrrrrrr! soy el comentario 11.... tenes q subir otro!
ResponderEliminar