Me concentro en aquel tomate que me está costando cortar, es que se me patina de las manos y me da miedo de que por ahí me llegue a cortar. Mi celular empieza a sonar y me apuro a largar todo, para después de enjuagarme las manos y secármelas atienda.
― ¡Juan! Boludo, todavía no estoy, ni comí –escucho su risa y yo no entiendo que le ve de divertido. Habíamos quedado en que después de comer salíamos a caminar, la noche estaba muy linda y esto de caminar después de cenar se nos había hecho costumbre allá en New York cuando, buscábamos un poco de paz.
― Es que por eso te llamo flaqui, se me complico un poco…
― ¿Me jodes? ¿Paso algo? –pregunto.
― No –y rio un poquito- solo que cayeron mis viejos de sorpresa y bueno –ahora reí yo.
― Bueno, disfrútalos entonces –sonreí- mándales un beso grande.
― Dale flaquita, les digo. Y perdón, lo podemos dejar para mañana.
― Bueno dale, vos no te hagas problema. Si mañana podes avísame –el murmura un “si”.
― Nos vemos Polet.
― Chau Juampo –sonreí.
Esas sorpresas que a veces, te cagan todo. Como a mí, aquel día que llegaron los chicos de sorpresa y a mí me había pasado miles de cosas, lo que fueron consecuencia del enojo de todos que… no fue para menos.
Despues de mi cena bastante livianita y fresca, decidí al menos caminar unas cuadras, era necesario para poder pensar. En estos seis meses mantuve la misma consigna “no pensar y disfrutar” pero ahora que me encuentro de nuevo acá, en Buenos Aires, donde vivo cruzándome a Pedro, y al resto de los chicos no puedo seguir con lo mismo, me sirvió, muchísimo, estando allá, pero volví, y no queda que enfrentar las mil y una cosas que pasaron.
Otra vez me encuentro en aquella… clase de plaza, la cual no tiene ni juegos ni algún monumento, sigue igual a como estaba hace ya dos años. Sonrío al recordar aquella mañana, donde ambos nos encontrábamos divertidos, él entregadísimo pidiéndome ser su novia, yo divertida, porque sabía que aquella caminata que surgió porque si (ponele) en realidad era por aquella pregunta.
FlashBack.
Te sentaste al lado de él y reíste cuando arranco un diente de león para dártelo, y que lo soples en su cara, para que el tosa.
‒ Encima que te doy una flor. –Se quejó.
‒ Pedro, claramente no sabes que es una flor. –Le pegaste con el tallo de “la flor”.
‒ Sos bastante agresiva.
Caminaron y caminaron y no saben muy bien, pero llegaron a una clase de plaza, donde no hay juegos ni un monumento, solamente árboles, y pasto verde, de ese lindo. Viste pasar a una mujer con su hijito de tan solo uno o dos años, porque todavía le costaba caminar, a dos abuelos de la mano, divertidos hablando de quien sabe qué.
Y desviaste la mirada a tu amigo que aprovecho que estabas observando para llenarte de esas cositas del diente de león.
‒ ¡Ay, Pedro!
‒ Venganza –Dijo con su sonrisa.
‒ Que chiquilín.
‒ Ya que estamos solos, que mamá no nos espía – Reíste. Hoy la encontraron espiando de la puerta del patio.
‒ Tu mamá es todo boludo.
‒ Bueno sí. ¿Te puedo dar muchos besos? –Y sonreíste.
‒ No se pregunta eso Pedro.
‒ ¿A, no?
‒ Obvio que no. ¿Sabías que los besos no se piden?
‒ No, no sabía –Dijo divertido para que se acerque más a vos.
‒ Bueno, ahora lo sabes. –Sonreíste para que él te bese dulcemente y vos lo sigas del mismo modo que él: pausado y tierno.
‒ Sos tan linda, enserio –Te dijo entre besos.
‒ Shh. –Y seguiste el beso ahora con más intensidad.
‒ Te amo –Murmuro, y vos cortaste el beso para quedar todavía cerca de él.
‒ ¿En este momento se viene la pregunta, no? –Dijiste divertida.
‒ ¿Lo hago corto o largo?
– Como más quieras –Dijiste sonriente.
‒ ¿Queres ser mi novia? –Y vos simulaste una sorpresa para que él te imita y que rían.
‒ ¿Vos queres ser mi novio?
‒ Yo pregunte primero –Y sonreíste.
‒ Si quiero –Dijiste sonriendo y sentiste una especie de cosquilla en tu estómago.
‒ Entonces también quiero ser tu novio –Y que rías para besarlo intensamente, con ternura y con tu sonrisa de por medio – Te amo boluda.
‒ Yo también – La manera en sonreírte fue muy, muy linda, tanto que te contagio.
‒ ¿Yo también qué?
‒ Yo también boludo –Dijiste riendo – No, que yo también… Te amo, boludo.
‒ Ayy –Y que rías para que te vuelva a besar.
‒ Es muy de mina ese “Ay”
‒ Fue la emoción –Y que rían juntos.
Juntos… Por siempre.
Fin FlashBack.
Un nudo en mi estómago y que no pueda ni quiera aguantar que mis lágrimas salgan. Pero después de todo este tiempo en el que no me permití ni largar solo una lágrima me era imposible.
Y explote, me deje. Toda una angustia enorme se apodero de mi cuerpo que no podía dejar de temblar por los espasmos que me producía todo esto de haber aguantado tanto y no me molestaba que sea así, lo necesitaba, lo tenía claro.
Sentí un brazo rodear mi espalda y salte del susto, y justo cuando me iba a defender, me encuentro con aquella persona que pensé, nunca estaría acá, aquella persona la cual mucho de los problemas que están en mi cabeza uno de ellos es por él, aquella persona la cual me lastimo, y yo también lo lastime. Mi mirada está perdida en la suya que también esta perdida en la mía. Y miles de preguntas se me cruzan por mi mente, pero prefiero no decir nada y correrme, para cuidarme. Niega con su cabeza, como sabiendo lo que estaba pensando y se acerca un poco más a mí, para abrazarme completamente y me digo a mí que me tengo que dejar abrazar, que sé que se siente bien, pero el miedo me puede. Mí oído está en su pecho, soy capaz de escuchar sus latidos del corazón que se mezclan con mis gemidos a causa de mis lágrimas que no quieren ceder. Mi cuerpo nuevamente tiembla y él me abraza un poco más fuerte, pensando en que es por frio, pero por lo contrario, es porque estar así con él me hace llorar mucho más de cómo lo estaba haciendo antes, porque es raro, pero no deja de ser lindo que me encuentre y de alguna manera, sin saber lo que me pasa este, y me abrace, después de todo lo que pasamos, después de las miles de peleas que nos llevó a distanciarnos, después de aquel viaje, en el que intente hacer como si nada y tratar de olvidarlo.
Pero viene y me encuentra, me abraza, me acaricia mi pelo y ¿con qué derecho?
Suspiro y me separo de él, para secarme mis lágrimas y que sea inútil, mis ganas de llorar no se van, y unas lágrimas intentan salir nuevamente. Me mira preocupado, sin saber que hacer e intento sonreírle, pero creo que es inútil. Quiero salir corriendo y llorar, lo intento, amago a salir pero él me agarra suavemente de un brazo y vuelve a abrazarme.
― Tranquila - murmura-
Pero vuelvo a separarme y lo miro, él también me está mirando y acaricia una de mis mejillas para secar una de mis lágrimas que ya rodeaba mi mejilla. Vuelvo a suspirar y ahora si le sonrío, porque él también me sonrió.
― ¿Por qué estas acá? –-me atrevo a preguntar. El me mira divertido y niega con su cabeza. No entiendo.
Espero a que hable pero no lo hace. Entonces levanto una ceja y ahora ríe.
Esa risa, dios.
― No sabía que estabas acá -dice, tranquilo- solo vine como la mayoría de las veces y te encontré… En mi lugar –me sonríe y yo no sé si sonreírle o sentirme culpable de que le “robe” su lugar- No vas a sentirte mal por eso-me acusa y yo le sonrío, ¿Cómo es que sabe que lo pensé?
Miro a mí alrededor, y antes no me había dado cuenta, pero desde un principio había estado en aquel árbol, donde nos pusimos de novio.
“En mi lugar…” me había dicho. ¿También se habrá dado cuenta?
― Acá es don… -soy interrumpida por él que me sonríe chiquito.
― Donde nos pusimos de novios -completó la frase y volvimos a mirarnos. Mi vista baja a mis pies y vuelvo a él para que se encuentre sonriendo.
El silencio se hace presente y no es incómodo, mi vista está ahora en el cielo estrellado, pero un poco fresco para que sea verano, sonrío, me gusta que este acá sin que me haya buscado, que sea todo casualidad.
― ¿Paso algo grave? –me pregunta con su tono de preocupación. Lo miro- digo, porque te encontré llorando mucho y por ahí… en fin es tema tuyo no tendría que preguntar, perdón.
No dejo de mirarlo, se puso nervioso por eso aparto la vista para ponerla al frente.
Suspiro.
―No fue fácil la vuelta –le digo. Él me mira- ya sabes, me fui con miles de cosas inconclusas o mal finalizadas -murmuro, él asiente lentamente- y la vuelta pega, fuerte.
No sé porque le estoy contando estas cosas a él, cuando uno de esas “cosas mal finalizadas” es él, pero fue quien me pregunto, y quise ser honesta. Ahora, después de decir esto me siento una tarada, si a él no le importa, si le importaría hubiera dicho algo, sin embargo, tiene su vista a la calle que no dejan de pasar autos y no dijo ni A. Tampoco es que tendría que decir algo, pero soy yo la que me ilusiono y proyecto cosas que ni dan proyectar.
― Zaira te extraña un montón-murmura después de unos minutos en silencio. Yo lo vuelvo a mirar y mis ojos chocan con los suyos- bueno, todos, pero más ella. -yo bajo mi mirada- no sé si esta bueno contarte esto después de todo lo que paso, pero… no sé. Todavía no entiende bien que es lo que paso.
― Yo tampoco entiendo. -dije, un poco dolida- pero después de todo este tiempo… no creo que valga la pena ir y hablar -me mira, un poco mal. Pero asiente y vuelve la vista a la calle.
Silencio.
Ahora si del incómodo el cual me acorrala y decido despedirme.
― Bueno, me voy -dije al fin.
Él me mira y asiente.
― Te acompaño -ya está parado.
― No, no hace falta -mi nerviosismo.
― Dale Paula, es tarde, no te voy a dejar ir sola -dice y extiende una de sus manos para que la tome. Su calidez me dejo tildada, hasta que empujo para que yo logre pararme y que termine murmurándole un “gracias”.
En el camino, se da el lujo de prenderse un cigarrillo, pero esta vez no puedo ni quiero decirle nada, no tengo derecho alguno, sin embargo él me mira de costado para ver mi reacción.
― Me gustan más los Philip Morris –-le dije y el arrugo su frente sin entender. Sonrei.
No dijo nada.
Cuando llegamos a casa él paro el paso y yo lo pare al instante.
― Gracias por acompañarme -le dije y él asintió- Y por el abrazo -le sonreí y él también lo hizo.
― Nos vemos Pau -asentí y no era un deseo de que nos veamos otra vez, más bien es un hecho. Mañana cumple años Gastón, y seguramente cuando yo vaya para saludarlo también este él y el resto de mis… lo que eran antes amigos.
― Nos vemos.
Deje un beso en su mejilla y entre a casa.
Fuf. Largue todo ese aire contenido.
Continuara…
aaaaay tiernoss♥.
ResponderEliminarme encantó el cap.
presiento q la reconciliación esta cada vez mas cerca=).
espero con ansias el prox cap.
besos.
@RochyAnelo
Hermoso los 2 caps. Subí prontooo linda. Gracias mil. Besosss.(:
ResponderEliminarQue lindo los dos capítulos!!! estaría bueno la reconciliacion con Pepe y con sus amigos también jajaja daleee! ja
ResponderEliminarUfff, que fuertes los dos caps! Ojalá venga pronto la reconciliación entre ellos y con los demás! Cuantas cosas pasaron en este tiempo! :/
ResponderEliminarEspero el próximo...
Besos