miércoles, 31 de diciembre de 2014

Capitulo 176

Otra vez me encuentro ordenando el departamento, como si tuviera hormigas en el culo porque tengo miedo de que llegue antes y yo todavía tenga el living y comedor hechos un asco. Suspiro y paso una mano por mi frente, el día de hoy, martes, es bastante caluroso, por eso cuando me dijo que en su casa no podía, a ver si íbamos a una plaza le dije que venga a la mía, dos y media de la tarde, un calor inmenso ¿está loca esta mujer? Repaso otra vez todo el departamento con mi mirada, y cuando veo que esta todo en su lugar sonrío, y por fin me doy el lujo de sentarme en uno de los sillones, tengo el celular en mano, con el cual me entretengo viendo fotos viejas del viaje y me acuerdo todo: porque saque esa foto, en qué lugar la saque, todo.
Todo allá era perfecto, no tenía ni un solo problema… se ve que tenía que caer en la realidad, y así lo hice, o la vida me obligo a hacerlo: amigos que llegue a pensar (y pienso) que me odian, un exnovio que tiene novia y se lo ve totalmente enamorado de está (como se me ve a mí de él) y por ultimo…unos padres a punto de separarse, aunque todavía tengo la remota esperanza de que así no sea, de que papá cumpla con sus palabras de anoche. Solo eso.
Mi celular vibra obligándome a cerrar “galería” para encontrarme con un mensaje de aquel número desconocido, pero que ahora aparece como “Lali”.
“estoy en un edificio pero me parece que le erre de edificio o toque otro botón que no da a tu departamento. ¡Socorro!”
Reí y enseguida teclee.
“Ahí bajo”
Baje esos cuatro pisos por ascensor y después de saludar a Luca (ahora sé cómo se llama el portero) abrí la puerta del edificio.
O se había equivocado de edificio o se había ido.
“¿Dónde estás?” le pregunto vía mensaje.
Voy caminando un poquito, en frente hay otro edificio y lo más esperado es que le haya errado y este enfrente. Claro que no me equivoque.
― ¡Lali! –le grito desde la otra cuadra y ella levanta la mirada y me ve, muerde su labio inferior y ríe a carcajadas, yo rio con ella.
― No, si a mí me pagan para ser boluda –dice mientras cruza la calle y yo no paro de reír.
― Bueno, casi, casi igual –le digo- podría haber sido peor –sonrío chiquito y una vez que está cerca mío deja un beso en mi mejilla - ¿Cómo estás? –le pregunto y ya vamos caminando para la puerta de mi verdadero edificio.
― Bien, ¿vos?
― Bien –y creo que no sueno muy convincente. Suspiro – espero que siga el portero abajo porque apurada no agarre las llaves.
― Ah, genial lo tuyo –dice divertida y yo rio y asiento.
Por suerte Lucas me ve y al instante me sonríe, para abrirme la puerta, yo le sonrío. Tiene más o menos la edad de Luis, mi anterior portero de aquel edificio que compartía con Zaira en Rosario, pero como él, como Luis no hay otro portero, es un dulce… Me acuerdo el día que le dije que estaba por irme de viaje (todavía no sabía qué me iba a volver para acá) se puso tan contento, que me abrazo y me dijo unas palabras re lindas, me conto que tiene una nieta de mi misma edad y que todavía se le sigue cayendo la baba como cuando nació, es muy buena onda, y le gusta charlar… Es obvio que nos íbamos a llevar bien.
Cuando el ascensor llego, dejo que entre primero Lali que sigue cayada para después entrar yo y que las puertas se cierren para dirigir esté al cuarto piso.
― ¿Hace mucho te mudaste? –pregunta cuando ya estamos en la puerta de mi departamento yo a punto de abrirla.
― Van a ser dos semanas –le dije y ella asintió.
― Es muy lindo –me dice y yo le sonrío en forma de agradecimiento.
― ¿Mates? –Pregunto y ella asienta- ponete cómoda –le digo cuando ya me estoy yendo para la cocina.
Prepare el mate, y puse el agua en la pava eléctrica, siempre le voy a agradecer a mamá de que me la haya regalado en su momento, es que cuando te acostumbras ya no hay vuelta atrás. Cuando se baja la perilla de esta misma, avisándome que el agua ya está para unos ricos mates, llevo en una mano el mate, en la otra la pava y las dejo en la mesa del comedor, para volver en busca de la azúcar y de unas masitas. Lali ya se encuentra en una de las sillas, por eso me siento enfrente de ella, y me cebo el primer mate para mí.
Carraspeo, me pongo incomoda, no sé cómo empezar, si ella quiere empezar ya a hablar o que es lo que planea. Nerviosa e impulsiva tomo una de las masitas y la muerdo, para en segundos termine ahogándome con una de las migas y que Lali en risas me ayude y se levante enseguida por un vaso de agua.
Que no pueda parar de toser, y de tampoco de reír.
― ¡Para! –Me dice divertida – no podes reírte ahogada –y ahora ríe ella por mi mueca- Toma agua –me dice seria, y le hago caso.
Y cuando se me va esa sensación horrible, largo una carcajada la cual contagia a ella.
― ¿Estas bien? –me pregunta y yo asiento hundida en mis risas, secándome unas lágrimas a causa de mi ahogo.
― Ay dios, que boluda –digo y reímos las dos.
― Esto es ridículo –dice ahora ella ya sentada en su lugar. Yo la miro mientras le paso su mate – mi idea era hacerme la seria y tener una charla como se debe –dice con una pequeña sonrisa- pero primero soy yo, equivocándome de edificio - reímos las dos- y después vos te ahogas, nunca me paso esto –dice y yo largo una carcajada.
― Es malísimo –digo y ella asiente con una sonrisa.
El silencio se hace presente y ahora soy capaz de ponerme un poco seria, porque en verdad es necesario, así lo habíamos planeado las dos.
― Yo… -comienzo.
― Em… -dice a la misma vez que yo y reímos, así no se puede, enserio.
― Bueno, empeza vos –le digo y ella asiente con una sonrisa.
― Bueno que… en realidad no sé qué decirte. Solo… me pareció que era bueno venir a hablar para aunque sea… tener en claro lo que paso –dice y levanta una ceja, yo asiento- porque no sé cuánto paso, unos… ¿Ocho? ¿Nueve? Meses
― Ocho –murmuro.
― Ocho meses y todavía no entiendo muy bien lo que paso –me dice apenada- te juro que no sé qué paso.
Suspiro y asiento a la misma vez. Me tomo mi tiempo para al menos armar una oración coherente, pensar bien lo que iba a decir, porque hoy es necesario pensar lo que tengo que decir… Ay veces que no lo hago y me juega en contra, ¿nunca les paso?
― Ese día… fue uno de los peores que tuve –le digo en un tono bajo. Ella me mira – todo indicaba que ese día iba a ser una mierda, pero nunca pensé que iban a llegar ustedes para intentar… aunque ustedes no lo sabían, hacerlo hago mejor –dijo haciendo una mueca. Suspiro, recordar ese día no es lo mejor que me paso en la vida, pero “es necesario”, me lo remarco miles y miles de veces- cosa que obviamente no resulto –reí con ironía, ella me sonrío- ni me acuerdo porque estaba tan enojada con ustedes… el enojo era con Zaira, pero porque enserio que mi día había sido una mierda-asintió – ella me planteaba de que estaba alejada… de que de alguna manera buscaba algo para pelear siempre –digo y mis ojos se llenan de lágrimas- de que… de que le ocultaba cosas. Y en parte era verdad, en ese momento estaba en otra… no sé, era como que hacía poco había cortado con Pedro y sabes que cortamos por un tema de confianza que él no tenía… o no me tiene –ella asiente- y era todo lo mismo, todo un tema de confianza con Zaira, con Pedro, con ustedes que vivían reprochándome que no venía seguido y… me sature.
Seco mis lágrimas que ya están en mis ojos y ella me mira, no deja de mirarme.
― Supongo que eso paso porque te guardabas muchas cosas, en vez de venir y hablar con nosotros –dice y yo asiento.
― No estoy culpando a nadie, ni Zaira ni ustedes tenían la culpa –le digo- tenía muchas cosas en la cabeza… la universidad que me ofrecía un viaje y que no sabía qué hacer si ir o no, recién había cortado con Pedro y en gran parte por el viaje ese –ella asiente- Zaira que me reprochaba de que estaba cortada con ella y con ustedes –le digo- y no sabía qué hacer, no sabía qué camino tomar –le digo- me acuerdo que ese día como nunca le pedí a Fabricio que me de uno de sus cigarrillos, imagínate, yo odiaba los cigarrillos, me había peleado con Pedro por eso… estaba totalmente en otra, era otra –ella asiente.
― Esas son excusas –me dice- siguen siendo excusas… miles de veces me llamaste Pau, por boludeces, bueno, comparando lo que estabas viviendo en ese momento, las cosas por la que habíamos hablado y te había acompañado eran boludeces –asentí – tranquilamente podrías haberme llamado… si sabias que te iba a escuchar.
― Pero hacia un montón no hablaba con vos… creía que no solamente vos, si no el resto estaba enojada conmigo… por lo que había pasado con Pedro –ella suspira y asiente.
― Él también era nuestro amigo –dijo y yo asentí.
― ¡Por eso!
― Pero, Pau…También estábamos con vos, sabíamos que estaban pasando un momento difícil, íbamos a estar con los dos. Aunque en ese momento ustedes se odien o no se puedan ni ver… Nosotros seguíamos siendo los amigos de los dos –asiento y agacho la mirada.
― Eso es obvio –digo en un murmuro- en ese momento no lo vi –dije- estaba con tanta bronca que no lo vi –ella sonríe chiquito- y ya sé que pasaron un montón de meses y que seguramente… nada vuelva a ser como antes, nada va a volver a ser como antes –termino afirmando- pero, no se… pedirles perdón, fui un idiota y en esos seis meses que estuve en New York me dije a mi misma que tenia que disfrutar… sin pensar que tenia que volver y reencontrarme con ustedes, porque aunque no lo quiera, yo seguía siendo amiga de Gastón y Rocío, y era obvio que algo… todavía nos unía –dije haciendo una mueca.
― Yo no entendía nada, no sabía qué hacer, ni que decir… Lo de que vivíamos reprochándote era la posta, y por ahí no nos dimos cuenta en el momento pero fuimos forros al reprocharte siempre de que no venias –dijo haciendo una mueca- pero insistíamos porque, después de lo que paso con Pepe sentimos que te habías aislado muchísimo… nosotras hablábamos todos los días y de un día para el otro no se… cambiaste y no llamaste más y cuando yo te llamaba siempre estabas ocupada o no tenías ganas de hablar –yo asentí- y ese día, no se… era como “¿y ahora?” no sabía que hacer ni que decir… entendí que el enojo en gran parte era con Zaira, y cuando la vi a ella que no podía aguantar más el llanto, sentí una bronca enorme… pero más cuando vos te fuiste, y no habías hablado ni una palabra con ella, Zaira estaba destrozada, y por suerte decidió volverse para Buenos Aires, y ahí es cuando Joaquín empezó a visitarla todos los fin de semanas y bueno –dijo con una sonrisa- es divino y le hace muy bien. Se aman mucho.
Yo sonreí apenada, recordando cuando también dispare contra él y ni siquiera lo conocía como para hablar de él, pero como el enojo era con Zaira disparaba contra ella con todo.
― Zaira me debe odiar –le digo en un murmuro y ella sonríe.
― En su momento fuiste odiada por todos –me dice divertida- Pero Ro también es nuestra amiga, y juro por dios que hasta que no me convenció en ir y hablar con vos no me dejo en paz –dijo y yo reí un poquito secando mis lágrimas y mordiendo mi labio inferior.
― Perdón, enserio –le digo y ella me sonríe- fui una idiota y me di cuenta re tarde, perdí a todos mis amigos por un enojo boludo
― Ya está – me dice- enserio… me costó pero entendí que aunque cueste hay que aprender a escuchar y a perdonar. Y acá estoy, te escuche, te entendí y te perdone –me dice y yo rompo en llanto, no quiero llorar, no quiero que me vea y al instante seco mis lágrimas para verla reír un poquito – basta que no quiero llorar –dice y yo sonrío.
― Gracias –le murmure - ¿puedo pedirte un abrazo? –le pregunto y ella asiente, para apararse y al fin, abrazarla con fuerza.
Que no solamente este feliz de que me haya perdonado, sino también, como ella me dijo, de que este acá, dispuesta a escucharme, a entenderme. Es una gran persona, y me encanta que sea mi amiga… nuevamente.

~~

― ¡Dale que vamos a llegar tarde! Y todavía no compramos el helado –me grita desde el living y yo rio un poquito, para salir del baño ya lista- ah bueno… Vamos a casa de Gastón a cenar no más eh. –Yo sonrío- Ah, para… ya entendí. ¿Es por qué va Pedro no? –Y muerdo mi labio inferior- ¡Como no me contaste nada! Hace más de una hora estoy acá Paula- y yo vuelvo a reír.
― Para que tengamos tema de conversación después –le digo divertida y ella me tira con un almohadón – Dale negra petisa vamos –le digo y ella ríe por su apodo para de una vez por todas levantarse del sillón y salir de mi departamento rumbo al de mis dos amigos rubios.
Cuando se enteraron de que ya habíamos “hecho las paces” con Lali obviamente que nos invitaron a cenar, pero nosotras éramos la encargada de elegir el postre, por ende comprarlo.
Suerte que ella venia en auto (el de sus padres) y de que habíamos encontrado una heladería cerca de lo de Ro y Gas.
Llegamos y por suerte ya habían arreglado el ascensor, así que subimos por este hasta llegar al piso donde se encontraba el departamento.
― Ah bueno, pero que lindas amigas tengo… Encima juntas y ¡sonrientes! –dice un Gastón del otro lado de la puerta para hacernos reír.
― No seas tarado Gastón –le digo con mi sonrisa.
― Eso cállate –dice la morocha y él ríe divertido.
― Uh que les pasa encima que les digo que están lindas y de que me alegro que vengan juntas ¿me tratan así?
― Es que dan ganas de pelarte –le digo y rio un poquito para abrazarlo y que Lali se una a este.
― Vos también sos lindo… ahora déjame pasar –dice Lali y reímos los tres para que entremos de una vez.
― ¿Ro? –pregunto.
― En el patio son las ultimas en llegar –nos dice y no entiendo – Les gano Pedro –me dice más a mí que a Lali y lo miro con odio – Dale Paula, camina.
Bufo, para que ellos rían.
Y así como dijo Gastón, Pedro estaba en el patio junto a Ro charlando animadamente, los cuales cuando nos vieron se callaron y sonrieron.
― Epa –dice Ro y yo rio – Hola bellas –dice y nos abraza  a las dos.
― Hola Ro te podes recibir de “unidora de amigas” –le digo y ella junto a Lali ríen para abrazarme.
― Te quiero tonta –me dice la rubia y yo le murmuro un “yo también” para acercarme a Pedro.
― Hola –le digo con alegría y dejo un beso en su mejilla.
― Hola Pau –murmura y me sonríe - ¿Cómo estás?
― Bien –le digo con una sonrisa pero él me mira raro - ¿Qué?
― Te noto rara –me murmura y yo sonrío – enserio tarada.
― Estoy bien –le digo y él asiente- me amigue con Lali –y ahora sonríe ampliamente.
― ¿Queres un Marlbhoro para festejar? –dice y le pongo cara de asco para que él ría y saque mi cajita de Philip Morris para que ría nuevamente.
― Estos son mejores –le guiño un ojo.
― ¡Hola Pepito! –llega con su alegría Lali y yo rio por la cara de Pedro.
― Zona de fumadores ¿vos fumas? No.
― Ok Pedro ¿Qué te pasa? Acordate que tenes novia eh –le dice divertida y él rodea sus ojos. Lali se va.
Lo miro por un instante y lo noto que cambio su cara drásticamente y yo sonrío chiquito para plantar un beso en su mejilla.
― Sabes cómo es Lali –le digo.
― Se ve que ya volvieron a conocerse después de casi un año sin hablar ¿no? –me dice brusco y yo levanto una ceja.
― ¿Qué te pasa? –le pregunto.
― Nada –me dice y le da una pitada a su cigarrillo yo lo miro por un segundo y vuelvo la vista a la nada.
Suspiro y me da miedo su reacción, no sé si a lo que le dije o a como le deje un beso en su mejilla.
― Tiene razón –me dice después de unos minutos. Lo miro, me mira- tengo novia. –y yo levanto una ceja.
― No entiendo Pedro –lo miro - ¿es por qué deje un beso en tu mejilla? –el niega.
― Porque me está gustando mucho pasar tiempo con vos… y no sé si es bueno.
Yo levanto una ceja y el suspira.
― También pasas tiempo con ella –le digo- la llevas al cine, pasan la tarde juntos, tengo en claro que es tu novia, Pedro.
― ¿Y por eso me besas? –Me dice tranquilo – ¿Por eso vas al cine con Juampi? ¿Para celarme? –Yo levanto una ceja sin entender y él vuelve a suspirar.
― No Pedro –le murmuro- lo del beso… fue solo un impulso –le dije mirándolo a sus ojos- y con Juan simplemente fuimos al cine como amigos, él me acompaño a comprar ropa, yo lo acompañe al cine –levanto una ceja- no veo porque tendría que celarte.
Y eso de hacerme la indiferente me salía tan bien, pero me hacía tan mal.
― Esta bien –me murmura y me sonríe – no tendría que haberte dicho nada –me dice- pero me confundís tanto.
― Perdón –le digo después de segundos en silencio- no es mi idea- o sí.
Él asiente y yo le sonrío tiernamente.
― Voy con el resto –le aviso y solo asiente. Dejo otro beso en su mejilla y camino para dentro de la casa.
Suspirando y sonriendo para mis adentro.

Continuara…
1/4 
para recibir bien el año *aplausos*

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