Mi mente y mi cuerpo me obligan a subir cada escalón con rapidez y que solo falten cuatro escalones para llegar al tercer piso. Bien, solo veinte escalones más.
Que me atienda divertida y yo bufe, porque sigo enojada, no quería subir unos sesenta escalones, si los conté ¿y qué?
― Me olvide de decirte –dijo y largo una carcajada.
― ¡Te voy a matar Rocío! – Reímos las dos y me abraza un poquito.
― ¿Algo fresquito?
― Mínimo por los sesenta escalones que tuve que subir –dije y ella se dirigió a su cocina riendo.
― ¿Todo bien Pochi? –me pregunta volviendo con un vaso de agua fría y sentándose en una de las sillas de su comedor. Yo me encuentro en diagonal suya.
― Sip –le digo con una sonrisa, la cual contagia una de ella- ¿vos?
― Sip –me imita y yo rio un poquito para morder mi labio inferior- ¿Qué onda la uní?
― ¡A full! –Le digo- ayer y antes de ayer estuve estudiando como cinco horas seguidas. Ya en cuatro semanas es el primer parcial, me voy a morir.
― No digas boludeces, te va a ir genial.
― Si, si entendiera mejor los temas.
― Tenes tiempo boluda –asentí- ¿Planes para esta noche?
― No muchos –digo- vienen mis viejos a cenar a casa hoy –le digo y asiente- y después…-digo con una sonrisa. Ella levanta una ceja.
― ¿Despues?
― Me invitaron para ir a verte con el rubio –digo con una sonrisa
― ¡¿Quién?! –pregunta y yo rio - ¡Jodeme que hablaste con Zai! Ay me muero boluda.
― No, Ro –le digo – ojala boluda, pero no.
― ¿Entonces? Porque solo sé que ella va a ir, y creo que también iba Thiago y Lali –asentí.
― Pedro –y su sonrisa inmensa- ayer bueno… fue bastante raro todo, me dijo que se había peleado un poco con Thiago y quería ir, entonces me invito a mí -levanto una ceja y ella no para de sonreír- ¡Podes parar! –le digo divertida.
― ¡Como voy a parar, boluda! ¿Entonces van a ir juntos? –Asentí - ¡Ayy!
― Pero es raro boluda.
― ¿Por qué?
Y bueno básicamente le conté lo mal que me hizo sentir en casa de Ana con él, su novia y su ego altísimo y de cómo después me llamo para pedirme perdón y de cómo vino a casa, de cómo nos colgamos mirándonos el uno al otro y de cómo sentí que éramos solo nosotros en el mundo, solo nuestras miradas que no se podían despejar, y por ultimo de cómo me invito al mini show de nuestros amigos y de cómo me abrace a él, de cómo me sentí en paz, como antes. En un momento me sentí “como antes”
― No entiendo porque me invito a mí y no a su novia… y no quiero preguntar más, te juro. Cada vez que pregunto me arriesgo muchísimo.
― Loca, si no te arriesgas vas a pertenecer siempre en el mismo lugar.
― ¡Pero me da miedo, boluda!
― La última vez que preguntaste ¿Cuándo fue?
― Recién cuando te pregunte como estabas –le dije divertida y ella rio para morder su labio inferior.
― ¡Tarada! Te hablo enserio.
― Ayer –le dije- ¿y sabes que respondió a mi pregunta? –pregunte con una sonrisa y una mordedura de labio. Falta el suspiro de estúpida de que no doy más y estamos- Me dijo, tal cual eh –le dije y ella rio un poquito- “Siento que… que” su voz toda temblorosa
― ¡Dale tarada! –dijo divertida.
― “Siento que… que es inevitable estar cerca de vos” –mi sonrisa a más no poder.
― ¡Ayyy, boluda! –y yo reí divertida – Y ahí chape desenfrenado.
― ¡Ay, Rocío! –Dije divertida - ¡Tiene novia!
― ¿Y? Para… ¿Qué le preguntaste?
― Cuando me dijo que se había peleado con Thiago, sabía que yo tenía algo que ver… Me dijo que en una gran parte –ella elevo una ceja- pero que no me tenía que sentir culpable, porque él era el que elegía estar cerca mío –su sonrisa, la mía- ¡Para! Y después de eso de que le era inevitable estar lejos de mí –ella asintió- me dijo que era muy importante para él. Y no entiendo como no me morí ahí
― Yo no entiendo como no lo chapaste boluda, hace más de ocho meses que ni un besito le das y viene y te dice eso, yo no sé…
― ¡Ay Rocío! –dije, retándola- ¡No puedo! Aunque quisiera…
― Queres –me acusa con su dedo índice y yo muerdo mi labio inferior- ¡Queres!
― Aunque… quiera –reí divertida- no puedo. Él tiene novia, la quiere, y ella también lo quiere. Yo sobro.
― Eso no lo elegís vos.
― Pero tampoco puedo meterme en su relación, no así como si nada.
Timbre.
Me mira por un instante, y yo sin entender porque lo hace, levanto una ceja, ella me sonríe y va hacia la puerta y atiende. Al parecer esperaba a alguien.
― ¡Como no me vas a decir que tenía que subir cuatro pisos por las escaleras! Me preparaba psicológicamente – Zaira y que rían ellas dos juntas.
Zaira.
La puta madre.
― Deja de reírte boluda, casi que te llamo para que me traigas una botella de agua, encima el calor que hace.
― Jajajajajaja perdóname boluda –la abraza- viste, no es solo con vos –me dice Rochi y yo sonrió tímidamente. No sé muy bien que hacer o que decir.
Zaira intercambia mirada por un momento con Ro y después de una pequeña sonrisa ella se acerca a mí a saludarme.
― Hola Pau –me dice con su voz dulce. Yo le sonrió, sorprendida.
― Hola Zai –y no puedo evitar mi sonrisa- ¿Cómo estás? –le pregunto como si fuera una pregunta casual, en realidad quiero que sea así.
― Bien –murmura. Ella también quiere que sea así.
Nuestras miradas se dirigen a Rocío que no deja de sonreír, yo muerdo mi labio inferior, sé que fue plan de ella y en momentos la odio, pero también la amo.
― ¿Mates? –dice como si nada.
― Terere –dice Zaira – Me estoy muriendo, porfa –dice y la rubia ríe. Yo solo sonrío
Silencio, hasta que la dueña se acerca a nosotras con el termo para empezar la ronda de tereres a pedido de la morocha que está enfrente mío con su celular en sus manos y una sonrisa traviesa.
― ¿Qué onda esa sonrisita? –Ro, que siempre quiere saber todo.
― Que chusma sos, Rocío –dice, divertida- si vos vieras lo que me escribe este chico… a veces lo amo tanto –su tono enamoradizo, el que escuche varias veces- me dice que soy muy importante para él y que no se… puro chamuyo para que afloje, pero me puede –dice divertida me mira y yo le sonrío. Rocío solo ríe y me mira.
― ¿Qué? –le pregunto con una sonrisa.
― Me parece que está de moda esa frasecita – dice y yo muerdo mi labio inferior. Zaira nos mira sin entender – Pepe –le modula y yo le pego divertida.
Zaira me mira sin poder creerlo y yo largo una carcajada.
― ¿Me jodes? –me dice y yo rio, negando- ¿Pero no tiene novia?
― Sip –le digo- de amigos, solamente… supongo –digo y ella ríe.
― Hasta las bolas –dice y Ro asiente.
― Noo, o sea… no creo, yo lo veo bien con su novia, no quiero entrar en su juego.
― Creo que nunca me dijo eso –dice Ro – y eso que somos amigos hace rato, y nunca nos peleamos – y yo elevo una ceja- bueno, me callo –le sonrío en forma de agradecimiento- ¿Y ahora qué pasa con Joaco? –le pregunta esta vez a Zai y ella simplemente sonríe.
Cerca de las siete recibo un mensaje de papá que en una hora están en casa, por eso decido irme, después de unas charlas con ellas dos.
Asumo que fue raro… pero a la vez fue lindo, se sintió bien volver a entablar una charla con Zaira, aunque no hayamos arreglado nuestras cosas, simplemente volver a pasar una tarde con ella y enterarme un poquito de sus cosas y ella de las mías.
― La pase muy bien –le digo a la rubia, ya en la puerta- gracias –sonrío y atino a abrazarla.
― Yo también la pase muy bien y me alegra mucho que aunque sea… hayan compartido una tarde –le sonrío- se merecen devuelta esa hermosa amistad que tenían, por eso les hice esta trampita –dijo divertida y yo reí.
― Te quiero rubia, nos vemos después –le digo con una sonrisa.
― ¡Cierto! Ojito con mi amigo eh – dice y yo rio- yo también te quiero.
Mi celular vibra recibiendo un mensaje, el segundo que me llega de parte de Pedro y lo abro con una sonrisa.
“Bueno no digo nada… Avísame cuando estés entonces”
Sonrío y tecleo rápido un:
“Te aviso” para volver a concentrarme, o tratar, en la anécdota que está contando papá hace ya como cinco minutos.
― Entonces me dice “¿Y cómo vas a venir a una ferretería a comprar helado?” – y el largo una carcajada para que el resto riamos. Nunca entendí a que se debía ese final y no quise preguntar, sé que es capaz de contarla otra vez y la verdad, juro, no quiero aunque me muera de la intriga.
― Quiero verte borracho –dice Delfi divertida- debes ser un desastre.
― En algo tenían que salir a tu padre –dijo mamá y nosotros largamos un “boe” enorme al que nos contagiamos de nuestras risas.
― Pa, ¿no me llevas? Me están esperando en casa de Juani los chicos –dice Delfi y papá al instante mira el reloj. 00:10
― ¡Ya son las doce y diez! –te dije- Si, vamos a ir, porque se nos hace re tarde hasta que llegamos a casa si no.
― ¿No precisas nada hija? – mamá y yo niego.
― No ma, tranqui –le sonreí
A los cinco minutos me vi acompañándolos a la puerta, a los cinco ya en mi habitación vistiéndome y maquillándome a los veinte, mandándole un “ya estoy, Pepe” y suspirando de los nervios, y a los quince viendo su respuesta “estoy abajo”
Sonrei.
¡Nervios!
Continuara…
JusPauliter.
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