Sonrei al
escuchar su voz finita, aniñada, y sin dudar, salí de la cocina, para ir para
el living y reencontrarme con ellos. Que ella grite al verme y que ría, para
alzarla y que sin dudar, la llene de besos, la abrace fuertísimo, y la mire,
que ella me mire, y vuelva a dejar miles de besos en sus mejillitas. Y que
después de aquel reencuentro con la pequeña, abrace a mi prima, aquella que me
dio esta ahijada tan hermosa, la cual amo muchísimo, al igual que a ella, y su
marido, José, que ¿acaso existe pibe tan dulce? Ama a Luz y a Lina, muchísimo.
Por eso me cae tan bien.
Mi abrazo con
ella es infinito y surgen las preguntas hacia mí y yo quiero salir corriendo,
no quiero más preguntas, volví, y estoy acá. Sé que fue una gran, hermosa,
única experiencia, y eso no es lo que me molesta o me pone incomoda contar,
sino, el volver y que me pregunten qué onda mi vida ahora. Ni yo sé que es lo
que está pasando, con apenas casi quince horas acá, en Buenos Aires. Es
demasiado pronto para ponerme a pensar o intconocidaber qué es lo que voy a
hacer. Lo único que se es que en una semana me mudo, en una semana vuelvo a la
universidad, que no sé cómo voy a hacer para volver al ritmo que esta misma
requiere, pero sé que lo voy a lograr, quiero hacerlo.
Invito a Luz a
sentarse al living, mientras ahora es Delfi quien ayuda a mamá con las
ensaladas, por eso, yo que todavía no soy capaz de soltar a Lina (quien no le
gusta nada estar sentada en mis faldas si no es jugando) nos sentamos las dos,
ella me cuenta con orgullo de lo enorme que esta Lina y de que hace dos semanas
le acaba de decir “mamá” y de cómo falleció en ese momento yo le sonrío y
todavía no dejo de dejar besos en la mejilla de mi ahijada, creo que me está
empezando a odiar.
Somos llamadas a
la mesa, para que, una vez todos ubicados la cena comience, y que sonría. Amo
estar así, con ellos.
Es cuando
empiezo a contarles lo lindo que me fue en el viaje que una llamada de Agos me
entra, y después de pedir perdón, salga a atenderla.
― ¡Agos! –mi
alegría al atenderla. Se formó en una persona muy especial para mi estos
últimos meses - ¿Cómo estás?
― Todo bien
Polet, ¿vos? ¿Interrumpo, verdad? No se me va la costumbre –reí.
― La verdad que
sí, espero que se te vaya algún día –dije divertida para reír – mentira, recién
me siento a cenar con mi familia, pero nada más que eso.
― Pleno
reencuentro y yo llamo –sonreí- solo quería preguntarte a ver si te copas en
salir a tomar algo, tranqui. Me llamo Sabi que esta acá así que, planeábamos
salir.
― Si, obvio. Yo
quede en ir a ver a unos amigos que se presentan en un bar, ella canta, el toca
su guitarra, ¿les parece ir allá? Después si está muy aburrido el clima vamos
para otro lado.
― Obvio, vamos a
donde vos digas, nosotras no conocemos nada. Capaz se sumaba Juampi
― Buenísimo
Agos, bueno, después te llamo y organizamos bien ¿dale?
Quedarme
despidiéndome de Agos, para que después de cortar, vuelva a la mesa, y que
ahora sí, sin interrupciones, comience mi relato, otra vez, de estos seis
meses, en los cuales, crecí bastante.
―Pero ni un
respiro a tus viejos –dice José- digo, seguramente te extrañaron bastante, ¿no
es así? –y que mis papás, en especial mamá, asienta y yo sonría- y ahora, en
una semana te estas mudando otra vez.
― ¡Al fin uno que entiende! –dice mamá- es lo que
digo yo.
― Pero mírale el
lado positivo Ale –dijo esta vez Luz- sería mucho más difícil si se va en un
mes, te encariñas, o le haces la vidas imposibles con los favores, ya que vive
en casa –reí y asentí- ahora se va, y aunque la vas a extrañar, va a estar
Delfi.
― Gracias,
¡Prima! –dijo irónicamente Delfi para que riamos- igual, digamos que no se va
como antes que estaba en Rosario, ahora está a ¿diez cuadras? –y yo asentí.
― Eso, no
entiendo porque dramatiza tanto –dijo papá- ni cuando se fue para New York
sufriste tanto.
― Pero hasta que
caí que no la veía por seis meses –se defendió mamá- ahora que la tengo acá, no
quiero que se vaya –reí y le lance un beso. La amo.
Doce y media y
yo ayudaba a mi prima a abrigar a Lina, era hora de partir, y yo de
arreglarme, en media hora pasaba Sabi, Agos y Juan a buscarme.
― Bueno,
entonces mañana te esperamos en casa- dijo Luz y yo asentí.
― Obvio, les
aviso cuando este saliendo –les sonreí. Deje un beso en la mejillita de Lina,
otro en la de su mamá y luego en la de su papá, para acompañarlos hasta la
vereda.
Cuando entre,
decidida, me entre a duchar, para luego, con ayuda de Delfi buscar algo de que
ponerme. Cuando me decidí por una pollera “campana” y una linda remerita floreada,
con unas sandalias de plataforma, me maquille un poquito y ayude a Delfi a
planchar su pelo, ella también tenía planes.
Escuche el
timbre y salí más o menos corriendo para abrir y encontrarme con ellos y que
estén tan lindos como yo, o un poquito más.
― Ah, pero que
lindos amigos tengo –dije, divertida.
― ¡Paula! –No
pudo contener la emoción Sabi y fui abrazada – Negra fea, te extrañe tanto.
― Jajajajaja
loquita, yo también te extrañe –deje un beso en su mejilla- ¿Qué onda, estás
viviendo acá?
― Si –su
sonrisa- ya hace cinco meses, pedí el traslado –sonreí.
― ¿Juampi estas
de levante?
― Eso boludo,
con tu pinta desentonamos nosotras –se quejó Agos.
― Ay que arrasar
con todo –dijo, canchero, para que nosotras lo carguemos un poquito.
Salimos para
aquel bar en donde iban a cantar Ro y Gas en el auto de Sabi. Por suerte no
quedaba muy lejos, y llegamos a los quince minutos.
El lugar era un
mundo de gente, decidimos ir por algo para tomar, y después, sentarnos en unos
sillones cerca del escenario.
― ¿Hace mucho
cantan tus amigos, Polet? – preguntó Sabina.
― En realidad
sí, pero desde el año pasado empezaron a hacer presentaciones.
― Para, pero
¿este no era el mismo que tenía una banda con tu ex novio, y otro chico más?
Que te acordas que nos habías contado que le cantaron en una fiesta sorpresa a
una de tus amigas –Pregunto Juan y yo asentí.
― Creo que sigue
existiendo esa banda, pero como están con las cosas de la universidad quedo un
poco abandonada.
― Como ellos a
vos, ¿no? –dijo Sabi –o vos a ellos. Digo, nunca más volviste a hablar con
ellos, ¿no? –negué.
― Tampoco se
dieron oportunidades.
― Y tus amigos,
digo, los que cantan, ¿se siguen tratando con ellos? –pregunto Agos.
― Si –sonreí-
fui yo el problema, ponele.
Las luces del
escenario se prendieron y di gracias, no quería hablar más del tema, no acá. Un
chico más o menos de mi edad empezó a hablar con el micrófono y después de unos
minutos presento a mis amigos para que se suban al escenario y que yo sea unas
de las cuantas que los aplaudían.
― Bueno, gracias
–dijo Ro con su dulce voz- una vez más estamos acá, presentándonos –y miro a su
novio, con su sonrisa totalmente enamorada- y nos encontramos con muchos
rostros conocidos, por eso, gracias por acompañarnos y vamos abrir esta noche
con una linda canción… Y dice así. – Y las cuerdas de la guitarra empiezan a
sonar sintonando una canción conocida, la cual no descubro por ahora, pero
cuando empieza Ro cantando un “Salgo volando, por la ventana…” mi piel se pone
de punta y vuelo a aquella noche, unos dos años y medio atrás… en Bariloche,
con ellos, con mi grupo de amigos, viviendo el mejor viaje y cenando en la
“noche de velas”. No dejo de sonreír, una sonrisa con gusto a melancolía.
Las canciones se
van pasando, tanto como los minutos, y la cerveza, no hay más, por eso me
ofrezco a buscar una botella más para compartir con ellos, y me acerco a la
barra, mientras tarareo “tengo, tengo la camisa negra”, la última canción, por
ahora, que cantaron mis amigos. Cuando un cuerpo demasiado grande me choca y no
me sale otra cosa que
― ¿Por qué no
miras por dónde caminas? Idiota. – cuando levanto la vista y me paralizo. Su
mirada es divertida y se le escapa una sonrisa, la cual un poco, me contagia-
¡Pedro! Perdón, no… sabía que eras vos –hasta que caí quien era, y toda la
sonrisa y diversión se me fue, como a él.
― Yo tampoco
sabía que eras vos, en realidad no te había visto… ¿Estas bien? Digo, me ligue
un “idiota” –dijo divertido y yo sonreí, tímidamente.
― Si, bueno,
dije perdón… Em ¿y que hacías acá? –él frunció el ceño.
― Creo que lo
mismo que vos, vine a ver a Gas y Rochi con los chicos –yo asentí. El silencio
se hizo presente, bueno en realidad ninguno de los dos volvimos a hablar- no
sabía que estabas acá.
― Es que hoy
llegue, visite a los chicos y como me dijeron que iban a presentarse, bueno…
vine también con los chicos –el asintió- Em… bueno, me voy.
― Si, yo… ¿Cómo
te fue allá? –pregunto y yo volví. Baje mi mirada, tenía puesto un jean oscuro
y una camisa con sus tres primeros botones desprendidos y un rosario colgando
de su cuello.
― Bien –murmure-
Es increíble, conocí muchas personas buena onda –sonreí.
― Me alegro –yo
sonreí nuevamente- bueno… nos vemos Pau –asentí, y deje un beso en su mejilla,
para al fin, buscar esa cerveza, y volver a la mesa con el resto de los chicos.
Pero antes, pase
por el baño.
Debía
normalizarme, y haber establecido una charla… bastante incomoda después de
todo, no había sido lo mejor, mi plan hoy temprano, en aquel supermercado fue
no cruzármelo, y ahora me lo vengo a cruzar acá, aunque era un poco obvio, él
también es amigo de Gas y Ro, como el resto de los chicos, que ahora, desde
donde estoy sentada, otra vez con los chicos, puedo escucharlos reír detrás mío
y… unas ganitas de estar allá, con ellos me surgieron.
― Eu, colgada
–me dije Juampi y yo vuelvo a aterrizar. Rio y ríen conmigo- ¿estás bien? –me
murmura. Él también se volvió bastante importante para mí en estos meses.
Descubrí un gran, gran amigo.
― Si, más o
menos –también le dije de la misma forma, las chicas ya estaban en otra- me lo
cruce a Pedro, y no fue lo mejor que me paso en la noche, viste –el asintió
apenado, y dejo un beso en mi cabeza.
― ¿Qué te dijo?
― Nada, fue
bastante incómodo. Me dijo que estaba acá con los chicos, y ahora que me doy
cuenta están detrás mío –el levanto la vista y asintió y le pegue suavemente en
su hombro- ¡No mires! –rio divertido.
― Están todos,
¿no queres ir a saludar?
― ¿Para qué?
¿Para qué me saquen de ahí?
― Bueno, Pedro
te saludo buena onda, capaz al resto se le paso un poco el enojo.
― No lo creo
–sonreí- Ya fue, dale que vuelven a cantar los chicos –sonreí, feliz al ver
nuevamente a mis amigos después de este mini tiempo que se dieron para después
volver al escenario.
Ya son las cinco
de la madrugada, y con los chicos ya nos estamos viendo. Les dije que me
esperen afuera para ir saludar a mi pareja amiga y así, después volver a casa
juntos.
Me los encontré
en la barra tomando algo, me acerque a ellos para abrazarlos y dejar un beso en
cada una de sus mejillas.
― ¡Qué lindo mis
amigos cantantes! –dije sonriente y ellos también sonrieron.
― ¡Pochi! Qué
lindo que estés acá –Dijo la rubia.
― No me perdía
“la camisa negra” por nada en el mundo –dije divertida para que ellos rieran-
felicitaciones chicos, la rompen, posta
― Gracias Pochi,
enserio, y más por estar acá –Me agradeció Gas - ¿estás sola? Te pedimos una
cerveza eh.
― No, no Gas.
Vine con Juan, Agos y Sabi que recién me entero que está viviendo acá, ¡una
locura! –Dije y ellos rieron- me están esperando así que… bueno, mañana si
quieren almorzamos juntos.
― Yo voy a estar
un poco complicado
― Pero yo no
–dijo Ro- así que te espero así tenemos una charla de mujeres –Sonrei y la
abrace, para dejar un beso en su mejilla, y luego otro en la de Gas.
― Los quiero
pendejos. Nos vemos mañana.
― Adiós Pochi,
ojito –dijo Gas, para que ría.
Cuando llegue a
casa, entre, y lo primero que hice fue sacarme estas odiosas sandalias, para
que después, me prepare un té de frutilla y que vaya para mi habitación,
dispuesta a leer un poquito.
Una gran
desvelada invadía mi cuerpo.
Continuara…
[Este es el momento
en que, además de odiarme, comenten. Gracias]
JusPauliter.
Tenes razón jajaja te estoy odiando! no podes ser así de mala!!! los quiero juntos de nuevo como novios! daleeee! jjajajjjajaj besos
ResponderEliminar