lunes, 8 de diciembre de 2014

Capitulo 161

Sonrei al escuchar su voz finita, aniñada, y sin dudar, salí de la cocina, para ir para el living y reencontrarme con ellos. Que ella grite al verme y que ría, para alzarla y que sin dudar, la llene de besos, la abrace fuertísimo, y la mire, que ella me mire, y vuelva a dejar miles de besos en sus mejillitas. Y que después de aquel reencuentro con la pequeña, abrace a mi prima, aquella que me dio esta ahijada tan hermosa, la cual amo muchísimo, al igual que a ella, y su marido, José, que ¿acaso existe pibe tan dulce? Ama a Luz y a Lina, muchísimo. Por eso me cae tan bien.
Mi abrazo con ella es infinito y surgen las preguntas hacia mí y yo quiero salir corriendo, no quiero más preguntas, volví, y estoy acá. Sé que fue una gran, hermosa, única experiencia, y eso no es lo que me molesta o me pone incomoda contar, sino, el volver y que me pregunten qué onda mi vida ahora. Ni yo sé que es lo que está pasando, con apenas casi quince horas acá, en Buenos Aires. Es demasiado pronto para ponerme a pensar o intconocidaber qué es lo que voy a hacer. Lo único que se es que en una semana me mudo, en una semana vuelvo a la universidad, que no sé cómo voy a hacer para volver al ritmo que esta misma requiere, pero sé que lo voy a lograr, quiero hacerlo.
Invito a Luz a sentarse al living, mientras ahora es Delfi quien ayuda a mamá con las ensaladas, por eso, yo que todavía no soy capaz de soltar a Lina (quien no le gusta nada estar sentada en mis faldas si no es jugando) nos sentamos las dos, ella me cuenta con orgullo de lo enorme que esta Lina y de que hace dos semanas le acaba de decir “mamá” y de cómo falleció en ese momento yo le sonrío y todavía no dejo de dejar besos en la mejilla de mi ahijada, creo que me está empezando a odiar.
Somos llamadas a la mesa, para que, una vez todos ubicados la cena comience, y que sonría. Amo estar así, con ellos.
Es cuando empiezo a contarles lo lindo que me fue en el viaje que una llamada de Agos me entra, y después de pedir perdón, salga a atenderla.
― ¡Agos! –mi alegría al atenderla. Se formó en una persona muy especial para mi estos últimos meses - ¿Cómo estás?
― Todo bien Polet, ¿vos? ¿Interrumpo, verdad? No se me va la costumbre –reí.
― La verdad que sí, espero que se te vaya algún día –dije divertida para reír – mentira, recién me siento a cenar con mi familia, pero nada más que eso.
― Pleno reencuentro y yo llamo –sonreí- solo quería preguntarte a ver si te copas en salir a tomar algo, tranqui. Me llamo Sabi que esta acá así que, planeábamos salir. 
― Si, obvio. Yo quede en ir a ver a unos amigos que se presentan en un bar, ella canta, el toca su guitarra, ¿les parece ir allá? Después si está muy aburrido el clima vamos para otro lado.
― Obvio, vamos a donde vos digas, nosotras no conocemos nada. Capaz se sumaba Juampi
― Buenísimo Agos, bueno, después te llamo y organizamos bien ¿dale?
Quedarme despidiéndome de Agos, para que después de cortar, vuelva a la mesa, y que ahora sí, sin interrupciones, comience mi relato, otra vez, de estos seis meses, en los cuales, crecí bastante.
―Pero ni un respiro a tus viejos –dice José- digo, seguramente te extrañaron bastante, ¿no es así? –y que mis papás, en especial mamá, asienta y yo sonría- y ahora, en una semana te estas mudando otra vez.
― ¡Al  fin uno que entiende! –dice mamá- es lo que digo yo.
― Pero mírale el lado positivo Ale –dijo esta vez Luz- sería mucho más difícil si se va en un mes, te encariñas, o le haces la vidas imposibles con los favores, ya que vive en casa –reí y asentí- ahora se va, y aunque la vas a extrañar, va a estar Delfi.
― Gracias, ¡Prima! –dijo irónicamente Delfi para que riamos- igual, digamos que no se va como antes que estaba en Rosario, ahora está a ¿diez cuadras? –y yo asentí.
― Eso, no entiendo porque dramatiza tanto –dijo papá- ni cuando se fue para New York sufriste tanto.
― Pero hasta que caí que no la veía por seis meses –se defendió mamá- ahora que la tengo acá, no quiero que se vaya –reí y le lance un beso. La amo.
Doce y media y yo ayudaba a mi prima a abrigar a Lina, era hora de partir, y yo de arreglarme, en media hora pasaba Sabi, Agos y Juan a buscarme.
― Bueno, entonces mañana te esperamos en casa- dijo Luz y yo asentí.
― Obvio, les aviso cuando este saliendo –les sonreí. Deje un beso en la mejillita de Lina, otro en la de su mamá y luego en la de su papá, para acompañarlos hasta la vereda.
Cuando entre, decidida, me entre a duchar, para luego, con ayuda de Delfi buscar algo de que ponerme. Cuando me decidí por una pollera “campana” y una linda remerita floreada, con unas sandalias de plataforma, me maquille un poquito y ayude a Delfi a planchar su pelo, ella también tenía planes.
Escuche el timbre y salí más o menos corriendo para abrir y encontrarme con ellos y que estén tan lindos como yo, o un poquito más.
― Ah, pero que lindos amigos tengo –dije, divertida.
― ¡Paula! –No pudo contener la emoción Sabi y fui abrazada – Negra fea, te extrañe tanto.
― Jajajajaja loquita, yo también te extrañe –deje un beso en su mejilla- ¿Qué onda, estás viviendo acá?
― Si –su sonrisa- ya hace cinco meses, pedí el traslado –sonreí.
― ¿Juampi estas de levante?
― Eso boludo, con tu pinta desentonamos nosotras –se quejó Agos.
― Ay que arrasar con todo –dijo, canchero, para que nosotras lo carguemos un poquito.
Salimos para aquel bar en donde iban a cantar Ro y Gas en el auto de Sabi. Por suerte no quedaba muy lejos, y llegamos a los quince minutos.
El lugar era un mundo de gente, decidimos ir por algo para tomar, y después, sentarnos en unos sillones cerca del escenario.
― ¿Hace mucho cantan tus amigos, Polet? – preguntó Sabina.
― En realidad sí, pero desde el año pasado empezaron a hacer presentaciones.
― Para, pero ¿este no era el mismo que tenía una banda con tu ex novio, y otro chico más? Que te acordas que nos habías contado que le cantaron en una fiesta sorpresa a una de tus amigas –Pregunto Juan y yo asentí.
― Creo que sigue existiendo esa banda, pero como están con las cosas de la universidad quedo un poco abandonada.
― Como ellos a vos, ¿no? –dijo Sabi –o vos a ellos. Digo, nunca más volviste a hablar con ellos, ¿no? –negué.
― Tampoco se dieron oportunidades.
― Y tus amigos, digo, los que cantan, ¿se siguen tratando con ellos? –pregunto Agos.
― Si –sonreí- fui yo el problema, ponele.
Las luces del escenario se prendieron y di gracias, no quería hablar más del tema, no acá. Un chico más o menos de mi edad empezó a hablar con el micrófono y después de unos minutos presento a mis amigos para que se suban al escenario y que yo sea unas de las cuantas que los aplaudían.
― Bueno, gracias –dijo Ro con su dulce voz- una vez más estamos acá, presentándonos –y miro a su novio, con su sonrisa totalmente enamorada- y nos encontramos con muchos rostros conocidos, por eso, gracias por acompañarnos y vamos abrir esta noche con una linda canción… Y dice así. – Y las cuerdas de la guitarra empiezan a sonar sintonando una canción conocida, la cual no descubro por ahora, pero cuando empieza Ro cantando un “Salgo volando, por la ventana…” mi piel se pone de punta y vuelo a aquella noche, unos dos años y medio atrás… en Bariloche, con ellos, con mi grupo de amigos, viviendo el mejor viaje y cenando en la “noche de velas”. No dejo de sonreír, una sonrisa con gusto a melancolía.
Las canciones se van pasando, tanto como los minutos, y la cerveza, no hay más, por eso me ofrezco a buscar una botella más para compartir con ellos, y me acerco a la barra, mientras tarareo “tengo, tengo la camisa negra”, la última canción, por ahora, que cantaron mis amigos. Cuando un cuerpo demasiado grande me choca y no me sale otra cosa que
― ¿Por qué no miras por dónde caminas? Idiota. – cuando levanto la vista y me paralizo. Su mirada es divertida y se le escapa una sonrisa, la cual un poco, me contagia- ¡Pedro! Perdón, no… sabía que eras vos –hasta que caí quien era, y toda la sonrisa y diversión se me fue, como a él.
― Yo tampoco sabía que eras vos, en realidad no te había visto… ¿Estas bien? Digo, me ligue un “idiota” –dijo divertido y yo sonreí, tímidamente.
― Si, bueno, dije perdón… Em ¿y que hacías acá? –él frunció el ceño.
― Creo que lo mismo que vos, vine a ver a Gas y Rochi con los chicos –yo asentí. El silencio se hizo presente, bueno en realidad ninguno de los dos volvimos a hablar- no sabía que estabas acá.
― Es que hoy llegue, visite a los chicos y como me dijeron que iban a presentarse, bueno… vine también con los chicos –el asintió- Em… bueno, me voy.
― Si, yo… ¿Cómo te fue allá? –pregunto y yo volví. Baje mi mirada, tenía puesto un jean oscuro y una camisa con sus tres primeros botones desprendidos y un rosario colgando de su cuello.
― Bien –murmure- Es increíble, conocí muchas personas buena onda –sonreí.
― Me alegro –yo sonreí nuevamente- bueno… nos vemos Pau –asentí, y deje un beso en su mejilla, para al fin, buscar esa cerveza, y volver a la mesa con el resto de los chicos.
Pero antes, pase por el baño.
Debía normalizarme, y haber establecido una charla… bastante incomoda después de todo, no había sido lo mejor, mi plan hoy temprano, en aquel supermercado fue no cruzármelo, y ahora me lo vengo a cruzar acá, aunque era un poco obvio, él también es amigo de Gas y Ro, como el resto de los chicos, que ahora, desde donde estoy sentada, otra vez con los chicos, puedo escucharlos reír detrás mío y… unas ganitas de estar allá, con ellos me surgieron.
― Eu, colgada –me dije Juampi y yo vuelvo a aterrizar. Rio y ríen conmigo- ¿estás bien? –me murmura. Él también se volvió bastante importante para mí en estos meses. Descubrí un gran, gran amigo.
― Si, más o menos –también le dije de la misma forma, las chicas ya estaban en otra- me lo cruce a Pedro, y no fue lo mejor que me paso en la noche, viste –el asintió apenado, y dejo un beso en mi cabeza.
― ¿Qué te dijo?
― Nada, fue bastante incómodo. Me dijo que estaba acá con los chicos, y ahora que me doy cuenta están detrás mío –el levanto la vista y asintió y le pegue suavemente en su hombro- ¡No mires! –rio divertido.
― Están todos, ¿no queres ir a saludar?
― ¿Para qué? ¿Para qué me saquen de ahí?
― Bueno, Pedro te saludo buena onda, capaz al resto se le paso un poco el enojo.
― No lo creo –sonreí- Ya fue, dale que vuelven a cantar los chicos –sonreí, feliz al ver nuevamente a mis amigos después de este mini tiempo que se dieron para después volver al escenario.
Ya son las cinco de la madrugada, y con los chicos ya nos estamos viendo. Les dije que me esperen afuera para ir saludar a mi pareja amiga y así, después volver a casa juntos.
Me los encontré en la barra tomando algo, me acerque a ellos para abrazarlos y dejar un beso en cada una de sus mejillas.
― ¡Qué lindo mis amigos cantantes! –dije sonriente y ellos también sonrieron.
― ¡Pochi! Qué lindo que estés acá –Dijo la rubia.
― No me perdía “la camisa negra” por nada en el mundo –dije divertida para que ellos rieran- felicitaciones chicos, la rompen, posta
― Gracias Pochi, enserio, y más por estar acá –Me agradeció Gas - ¿estás sola? Te pedimos una cerveza eh.
― No, no Gas. Vine con Juan, Agos y Sabi que recién me entero que está viviendo acá, ¡una locura! –Dije y ellos rieron- me están esperando así que… bueno, mañana si quieren almorzamos juntos.
― Yo voy a estar un poco complicado
― Pero yo no –dijo Ro- así que te espero así tenemos una charla de mujeres –Sonrei y la abrace, para dejar un beso en su mejilla, y luego otro en la de Gas.
― Los quiero pendejos. Nos vemos mañana.
― Adiós Pochi, ojito –dijo Gas, para que ría.
Cuando llegue a casa, entre, y lo primero que hice fue sacarme estas odiosas sandalias, para que después, me prepare un té de frutilla y que vaya para mi habitación, dispuesta a leer un poquito.
Una gran desvelada invadía mi cuerpo.

Continuara…
[Este es el momento en que, además de odiarme, comenten. Gracias]


JusPauliter.

1 comentario:

  1. Tenes razón jajaja te estoy odiando! no podes ser así de mala!!! los quiero juntos de nuevo como novios! daleeee! jjajajjjajaj besos

    ResponderEliminar