martes, 23 de diciembre de 2014

Capitulo 169


El sonido odioso de la alarma (aun no cambiado) me alarmo, me despertó y me violento. 
Cumpliendo bien su rol, claro. 
Me refregué unas tres veces mis ojos y después de un enorme bostezo me decidí por sentarme en la cama, desperezarme y levantarme con una sonrisa adormilada. 
Fui directo a aquella silla donde descansaba mi ropa previamente elegida anoche, para cambiarme tomándome todo el tiempo del mundo, y después salir para el baño. Como no había comprado nada ayer en el supermercado, saque un saquito de té que tenía guardado hace una semana en la cartera cuando fui a un bar y me lo “robe” para hervir un poco de agua y tomar ese té obviamente amargo porque cuando digo que no compre nada es porque no hay absolutamente nada en la cocina. 
Ya sé, no me digan nada, soy un asco. 
Y tampoco me digan que el té amargo es un asco porque justamente ahora lo estoy comprobando.
Organice mis cosas de la universidad, y después de desconectar mi teléfono del cargador, subí un poco las persianas de mi ¡nuevo! Departamento y cuando ya tenía todas las cosas que debía llevar, agarre la llave de mi ¡nuevo! Departamento (si, otra vez) para bajar por el ascensor y encontrarme con mi ¡nuevo! Portero de mi ¡nuevo! Departamento. 
Bueno, es que es la emoción de tener un ¡nuevo! Departamento para mi solita.
Cuando vivía allá, en Rosario, disfrutaba muchísimo también, pero no es lo mismo estar viviendo sola que vivir con tu amiga, donde sí o sí hay “normas” que respetar, pero acá en mi… ¡nuevo! Departamento, en donde vivo sola no hace falta. Puedo comer en el sillón, aletargar todo un día sin que nadie me diga que limpie o evitar cocinar y comer cualquier otra cosa sin cocinar. No pelearse por el control del televisor, que me encuentre una bombachita en el baño… y bueno, podría seguir pero es suficiente. 
Me encontré con el portero el cual (todavía) no lo conocía, para después de saludarlo amablemente salir del edificio (voy a evitar lo de ¡nuevo! Departamento… ah, para) e ir en busca de alguna parada de colectivo que me deje cerca de mi nueva universidad.
Aproximadamente cuarenta minutos después me encuentro agradeciendo al colectivero y bajando a solo una cuadra de donde se encuentra la universidad. Y cuando llego es donde me encuentro con mis amigos, por eso mi sonrisa, y mi abrazo enorme para los tres.
― Ay que emoción, sé que me va a durar solo hoy, pero ¡qué lindo empezar! –dije y Agos se rio conmigo, está de acuerdo, como también lo está Juampi y es Sabi la que nos mira como si estuviésemos locos.
Lo estamos.
― ¿Qué tal la primera noche en el nuevo departamento? –pregunta Sabi con su sonrisa, la que triplica la mía.
― Ay, estoy tan contenta boluda –ella ríe, se nota mi felicidad y mi buen humor. Juampi me mira con odio, estoy gritando y son las siete menos diez de la mañana. ¡Pero es imposible no estar así!
― Hoy almorzamos en lo de Polet, listo –se invitó Agos a lo que rio descaradamente y yo mordí mi labio inferior.
― Si quieren venir a comer tienen que traer plato y cubiertos –dije divertida y ahora reímos los cuatro.
Ya son las siete en punto y entramos para nuestro aula o salón o lo que sea que es aquella clase de cuarto en donde hay pupitres, sillas, un pizarrón y un profesor enfrente que en este momento me está preguntando mi nombre. 
― Chaves Paula –le digo con mi voz temblorosa, lo cual no sé porque es el motivo.
― Bienvenida Paula –me dice con una pequeña sonrisa y yo lo imito – yo soy el profesor Bustamante cualquier duda o consulta que tengas con mi área, solo basta en preguntarme –asiento- lo mismo digo para el resto que se incorporó. Dicho esto, comenzaremos con la clase.
Y así fue como conocí al señor Bustamante que rondaba unos cuarenta, cuarenta y cinco años, con su cabello oscuro y unos ojos marrones. Se lo notaba un poco serio y exigente, y eso un poco me asusto, pero no dejo de gustarme.
Unas cuatro horas después me vi salir con mis amigos y compañeros de cursada, sacando un cigarrillo y al instante después de prenderlo expulsar el humo. Como necesitaba esto, después de cuatro horas, me habían quemado un poco la cabeza, en especial las últimas dos que se me hicieron eternas.
Como habíamos planeado, primero en joda, y después, durante un mini recreo, con mis amigos, salimos para mi departamento, pero antes, pasamos por un MC Donals en donde pedimos nuestro almuerzo y al fin, llegamos a casa.
― Che, esto está bueno –dice Juampi desde el living, se encuentra recostado en uno de los sillones. Yo lo miro y muerdo mi labio inferior - ¿me lo vas a prestar para dormir la siesta?
― No –dije, cortante y él rio divertido. 
― ¡Te odio! –me dice y ahora reí yo. 
― Veni a comer Juan Pablo –lo rete y él me obedeció porque enseguida se levantó para llegar al comedor y sentarse a un lado mío, pero antes, encargarse de morder una de mis mejillas para que reciba un golpe en su brazo de mi parte. 
― ¡Bruto! –me queje. Y ahora todos reímos.
― ¿Tienen pensado hacer algo a la tarde? –pregunta Sabi.
― Estudiar –dijimos a coro con Agos y reímos – en cuatro semanas es el primer examen –dice ahora ella.
― Yo no entiendo un carajo –dice Juan- ¿me vas a explicar? –me dice a mí en tono suplicante.
― Si después me pagas –le digo y él levanta una ceja, para que riamos las tres- obvio tarado, pero ponete las pilas.
― Empecemos hoy, después de la siesta que voy a dormir en tu sillón.
― Te odio. Bueno dale. –Sonríe triunfante.
― Yo voy a empezar hoy pero temprano, después tengo un cumpleaños-dice Agos- pero mañana me sumo a ustedes.
― Que lindo es no tener que estudiar ¿no? –dice Sabi- ah no, para, cierto que ustedes si tienen que preparar como cinco finales –y rio descaradamente.
― Le pego –dice Juan y yo reí.
― Nosotros paseamos, vos no –la pelea Agos y ahora ella ríe descaradamente. Sabi se cruza de brazos y bufa, para que después riamos juntos. 
Cerca de las dos, las chicas salen para sus casas y yo, después de despedirla le revoleo por la cabeza a Juan una almohada y una frazada para que enseguida ocupe mi sillón y yo mi cama. Y que logre dormirme enseguida.

Cuando me levante, Juan ya estaba en el comedor cebándose mates y con miles de apuntes iguales a los míos. Enseguida nos pusimos a estudiar mientras tomábamos mates. A eso de las siete y media él decidió irse y yo me decidí por una ducha híper relajante. 
Salí y cuando agarre mi celular me encontré con un mensaje de Delfi que venía para acá a conocer el departamento y a quedarse a dormir. Sonrei. Si o si tenía que ir al supermercado.
Ella llego con su sonrisa y su acelere, sus miles de gestos y sus mordeduras de labios tan igualitos a los míos. Reí y ella me levanto una ceja no entendiendo muy bien el porqué de mi risa, pero no pregunto, decidió por recorrer nuevamente el departamento y por dejar sus cosas en mi habitación. La “invite” a que me acompañe al supermercado y comprar un poco de comida y algunas cosas para la casa.
Esa era mi idea, pero terminamos comprando más golosinas que el resto de las cosas que quería comprar. 
― Y empezó a decirme de todo y yo no lo podía creer o sea, solo le dije lo que me dijeron el resto de los delegados. Ya vas a ver, vamos a terminar con un buzo de mierda, la promo va a ser una mierda y mi último puto año de secundario va a ser una mierda. –Último año y todo lo que este implica: buzo, promo, viaje… Que ganas de volver a mi último año. 
― No le tenes que dar bola boluda, si el flaco es histérico y cerrado que se vaya a la mierda, quédate con la opinión del resto del curso –le digo- igual, siempre van a surgir estas cosas, pero no les des bola.
― No, obvio… pero se re saco el pibe y yo nada que ver –dijo divertida.
Me contaba mientras cenábamos unas milanesas con puré.
― A mí me pasaba, que también éramos delegados con Pedro, y siempre nos mataban… y nada que ver, porque nosotros lo que hacíamos era representar al curso y defender sus ideas con el resto de la promo –dije – es un quilombo… pero vale la pena, sin dudas – le dije con mi sonrisa y ella me imito. 
― Si, ya se, me lo dijiste miles de veces, gracias por ponerme nerviosa Paula –reí a carcajadas. 
― Cállate, me amas. No entiendo tu visita, en realidad tu auto invitación a quedarte acá –dije y ella ahora rio. 
― Mamá estaba demasiado histérica, entonces me acorde que mi hermana acaba de mudarse y que probablemente tenía miedo de quedarse durmiendo sola en una zona desconocida para ella… ¿no es así? – me pregunta divertida y yo negué,
― ¿Sabes qué no? Nada que ver. Pero bueno, no queda otra. 
Y en eso suena mi celular interrumpiendo las risas de ambas. 
― Número desconocido. –murmuro.
― Atende Paula no te van a violar via llamada telefónica 
Rodeo mis ojos, para finalmente atender con mi voz de preocupación. 
― ¿Hola? 
― ¡Paulita! ¿Cómo estas querida? Perdón que no te mande un mensaje pero quería hablar con vos, entonces me atreví a robarle tu número a Pepito, no le digas nada por favor porque me mata y vos ¿Cómo estás? –Una Anita acelerada y que no pueda no reírme. Esta mujer es todo.
― Aní, que lindo escucharte. Yo todo bien ¿vos? 
― Bien, aunque te extraño un poco, hace un montón no te veo por acá ¿Cómo te fue en el viaje? 
― Bien, re lindo –dije un poco incomoda.
― Que bueno, le dije a Pepe que te diga que te esperaba a tomar mate, pero seguro no te dijo
― No, no, si me dijo –murmure – lo que pasa es que tengo miles de cosas, acabo de mudarme y hoy también retome la universidad, tengo miles de cosas por estudiar… pero me voy a hacer un tiempito un día de estos para ir a saludar –digo. Delfi que no aguantaba la risa. 
― Que lindo que se vean seguidos… con Pepe digo, sé que las cosas no están muy bien. Bueno, pero te espero Paulita eh, si queres podes venir mañana, voy a preparar unas tortas fritas sé que te gustan mucho. 
― ¿Cómo es que te acordas que me gustan? –pregunte sorprendida.
― ¿Y cómo me voy a olvidar? –dijo divertida para que ría un poco –dale, ¿venís mañana? 
― No te prometo nada…
― Aunque sea media hora… le digo a Hora que se vaya así nos deja tranquilas –dijo y yo reí suavemente. 
― No hace falta Anita…
― Bueno, entonces te espero- Suspire.
― Esta bien, cerca de las cinco estoy allá.
― Buenísimo, nos vemos mañana entonces. ¡Te quiero Paulita! Un beso grande.
― Yo también te quiero, y otro para vos Aní, nos vemos mañana.
Corte y largue un suspiro enorme.
Delfina me miraba divertida, para que luego de morderme mi labio inferior ella largue una carcajada.
¡Que día el de mañana!

Continuara…
COMENTARIOS ACÁ ABAJO EN MI TWITTER GRACIAS POR TANTO PERDON POR TAN POCO ah

JusPauliter.

3 comentarios:

  1. Uff como hacemos para tomar las cosas con calma?!?
    No veo la hora que vuelvan a cruzarse!! Espero un regalito navideño ;)
    Que lo pases lindo hoy, felicidades!!
    Beso

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  2. Que bueno que te fuiste de vacaciones!!!!! :D No nos podes dejar con intriga! no me gusta esa tal Camila! no importa si es buena o no jajajajajajajajjajaajaa quiero a Pepe con Pau! y que se reconcilien con sus amigos!!!! daleeeee!!!! (podría haber un poquito de celos de Pepe a Pau también jajajaj pero porquitito! al menos por un amigo! jajaj) besoooos y subi mas!

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  3. muy bueno,seguí subiendo!!!

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